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Un barco descargando en puerto de Ghana. (foto Jonathan Ernst/ Banco Mundial)

La inversión extranjera directa, uno de los motores de la economía global, se redujo 41% en el primer semestre de 2018 sin que los países en desarrollo se hayan visto afectados ya que la caída ocurrió principalmente en las economías industrializadas.

Gran parte del retroceso se debe a la repatriación de capital por parte de las empresas estadounidenses.

La Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) informó este lunes que la inversión extranjera directa fue de 470.000 millones de dólares en primera mitad de este año, frente a los 800.000 millones registrados durante el mismo periodo de 2017.

El retroceso se observó sobre todo en los países de Europa occidental y Norteamérica y se debió en gran parte a las recientes reformas impositivas en Estados Unidos, que llevaron a muchas empresas a repatriar sus dividendos de las economías europeas occidentales.

Estados Unidos, un factor del retroceso

“Hemos visto que la inversión extranjera directa estadounidense pasó de 147.000 millones de dólares el año pasado a una cifra negativa de 247.000 millones este año”, recalcó el director de la División de Inversión y Empresas de la UNCTAD.

James Zhan citó como otro factor de peso en esta baja la incertidumbre causada por el impacto que pudieran tener las disputas comerciales, especialmente las que hay entre Estados Unidos y China.

El informe de la UNCTAD sobre tendencias de inversión indica que en las economías en desarrollo los flujos de inversión extranjera bajaron apenas un 4%en los primeros seis meses de 2018.

Por regiones, Asia registró un retroceso del 4% y América Latina del 6% a casusa de la incertidumbre relacionada con los procesos electorales en varios países.

En Asia, China fue el primer destino de inversión, mientras que en América Latina Brasil captó la mayor parte de los capitales.

En África el descenso fue del 3%, con Sudáfrica como único país con saldo positivo.

Panorama sombrío

La UNCTAD advirtió que, pese a que las economías en desarrollo han librado relativamente bien este momento, aún hay una brecha muy grande para conseguir la inversión que requiere el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS) en los países más pobres, además de aclarar que el panorama general es sombrío.

La inversión extranjera directa se considera fundamental porque facilita el acceso de los países a contribuciones fiscales, capitales, tecnología y mercados externos.

Swisslatin ONU news (16.10.2018)