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Conferencia Internacional del Trabajo (Foto ILO)

Conferencia Internacional del Trabajo (Foto ILO)

Conferencia de la OIT insta a adoptar políticas de seguridad social basadas en la solidaridad intergeneracional.

La protección social en la esfera del empleo es uno de los temas prioritarios que aborda la Conferencia Internacional del Trabajo, y constituye el principal caballo de batalla del grupo de los trabajadores. La solidaridad y la cooperación entre países debería imponerse.

Para la OIT, no es la actual crisis económica el factor determinante que amenaza la protección social de los trabajadores en el mundo, sino la mayor esperanza de vida de la población mundial. Un factor que tiene implicaciones en el empleo y la protección social que debe abordarse con celeridad adoptando políticas basadas en la solidaridad intergeneracional y de cooperación entre países.

Si no se atiende con urgencia, la actual tendencia demográfica puede conllevar escasez de trabajos, capacidades y productividad, además de falta de fondos para servicios de protección social, advirtieron los delegados, en particular el grupo de Trabajadores. Para 2030 habrá más gente mayor de 60 años que niños menores de diez.

Una ínfima parte tiene asegurada la pensión básica

Según documentos elaborados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la actualidad sólo el 20% de la población tiene acceso a una pensión básica y los sistemas de seguridad social existentes se encuentran muy presionados por la falta de financiamiento, o porque en algunos países, el sistema de rentabilidad ya no funciona.

Cinzia del Rio, portavoz del grupo de los trabajadores en la Conferencia,  subrayó la importancia de establecer sistemas de seguridad social que garanticen el acceso de la población a los servicios.

“El año pasado discutimos ampliamente sobre la protección social, pero aún estamos muy lejos de garantizarle esta prestación a todo el mundo”, apuntó del Rio.

Preocupación patronal

Pero esta preocupación no es sólo del grupo de los Trabajadores, tanto empleadores como gobiernos han coincido en esta conferencia, en que el desafío del envejecimiento de la población puede superarse con políticas adecuadas y promoción del empleo que permitan el financiamiento de los sistemas de seguridad social.

Entre los elementos de los debates, se ha hecho hincapié en el nuevo contexto demográfico mundial, que se caracteriza principalmente por la inevitable e irreversible tendencia al «envejecimiento de la población».

Una paradojoa, en la medida que el declive de las tasas de mortalidad y fertilidad y una mayor longevidad son a la vez la consecuencia y la prueba del considerable progreso social y económico alcanzado por la humanidad en su conjunto, y que son motivo de celebración.

Un gran desafío

Pero este cambio estructural a nivel mundial implica un desafío para las sociedades y para el mundo del trabajo en particular. En todo el mundo, la tasa de crecimiento demográfico está disminuyendo, pero el aumento estimado de la población en más de 2 000 millones de personas durante los próximos cuatro decenios plantea buscar una solución urgente.

El grupo de población de 60 años o más está creciendo más rápidamente que cualquier otro grupo de edad, y su número se habrá casi triplicado de aquí a 2050.

Estos datos ponen de manifiesto que esta transición demográfica está afectando o afectará a todos los países — industrializados y en desarrollo — en todas las regiones, aunque en distintas medidas y en diferentes momentos.

Un enfoque integrado

Para la OIT no es imposible hacer frente a los retos de la transición demográfica. En él, se demuestra que el cambio demográfico debería abordarse con una perspectiva integrada y a más largo plazo.

Las orientaciones propuestas en materia de políticas deben tomar en consideración el carácter complementario de las políticas de empleo y protección social para todos los grupos de edad a lo largo de toda la vida.

Dichas políticas deben descansar en la solidaridad intergeneracional y la cooperación entre los países. El informe de la OIT también pone de relieve que el examen de las diversas opciones en materia de políticas para abordar las tendencias estructurales, como el envejecimiento, no debe obedecer a la perspectiva cortoplacista y cíclica impuesta por la crisis.

Swisslatin / Alberto Dufey (10.06.2013)

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