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Tala ilegal de bosques- Foto SL

Esta actividad criminal que amenaza la diversidad biológica moviliza a INTERPOL.

La tala ilegal de pinos navideños en algunos países en desarrollo ha puesto de actualidad el proyecto conjunto que implementa el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Policía Internacional (INTERPOL).

El programa tiene objetivo luchar contra la tala ilegal de árboles y el tráfico de madera en el mundo, actividad criminal que amenaza la diversidad biológica y perjudica a millones de personas que dependen de los bosques para subsistir.

La Amazonía brasileña bajo vigilancia

La parte operativa del proyecto está siendo llevado por una célula especializada de la Policía Internacional (INTERPOL), con despliegue en la Amazonía brasileña, que según la experta de este organismo, Cilia María Ruiz-Paz, esta región es especialmente vulnerable a las redes de crimen organizado.

“Algunos estudios estiman que más del 70% de toda la madera extraída en la Amazonía brasileña proviene de la tala ilegal”, explicó.

Red de inteligencia

INTERPOL ha auspiciado una red de inteligencia en la que participan 190 países con el objetivo de terminar con unas mafias que además de destruir bosques enteros también son responsables de asesinatos. Esos criminales cuentan con canales de financiamiento internacionales y utilizan redes ilegales por tierra, mar y aire para evitar ser detectados.

Los delitos medioambientales, a menudo financiados y organizados por redes internacionales del crimen organizado, están destruyendo los hábitats de especies amenazadas alrededor del mundo.

Caza a los orangutanes

Por otro lado, la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) ha centrado su campaña de deforestación ilegal, en la violencia, muertes, corrupción y blanqueo de dinero, que esto conlleva.

Yuri Fedotov, director ejecutivo de UNODC realizo esta semana una visita a un centro de rehabilitación de orangutanes en Indonesia, que recoge a orangutanes que han sido víctimas de la destrucción de sus bosques.

“Se estima que solo 50.000 orangutanes permanecen en su hábitat salvaje. Su destino está unido al de los bosques de Indonesia”, indicó Fedotov.

Delito medioambiental

El titular de la UNODC explicó que los orangutanes viven en el mismo sitio donde nacieron y su desplazamiento es una señal de que su hábitat ha sido destruido.

Fedotov pidió a las autoridades del país que persigan y castiguen los delitos contra el medioambiente y recordó que la naturaleza transnacional del crimen organizado hace que sea necesaria una mayor cooperación internacional.

Swisslatin / UN News  (13.12.2012)