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Perseguidas por delitos morales (Foto WB)

Perseguidas por delitos morales (Foto WB)

Preocupa el número creciente de mujeres que van a prisión por crímenes “morales” como el adulterio.

La relatora de la ONU sobre violencia contra la mujer Rashida Manjoo denunció que muchos países presentan una cifra desproporcionada de mujeres en las cárceles, en comparación con sus contrapartes hombres, y enfrentan condiciones de detención más severas.

En su informe especial sobre las causas y consecuencias de esas sentencias, la relatora explica que las mujeres son encarceladas por muchas razones, incluidas actividades ilegales que cometen coaccionadas por sus parejas.

Encarceladas por “crímenes morales”

La relatora expresó preocupación por el número creciente de mujeres que van a prisión por crímenes “morales” como el adulterio y las relaciones sexuales fuera del matrimonio, además de que se enfrentan a reglas estrictas de evidencias en los juicios que acaban incluso con la encarcelación de víctimas de violación.

Rashida Manjoo especificó que las políticas domésticas e internacionales contra las drogas son una de las mayores razones del incremento de los índices de mujeres en las prisiones alrededor del mundo.

Tráfico de órganos de personas

Por su parte, la relatora especial de la ONU sobre trata de personas Joy Ngozi Ezeilo alertó acerca  del creciente número de personas son explotadas y reclutadas con el fin de extraerles órganos para trasplantes ya sea en sus propios países o en el exterior.

La relatora indicó en respectivo informe, que la raíz de este fenómeno es una escasez aguda de órganos a nivel mundial y un desequilibrio entre la creciente demanda y los límites estrictos que existen para los órganos disponibles.

Imposibilidad de verificación

La experta destacó asimismo que la información disponible sobre tráfico de personas para ese propósito es incompleta y no se puede verificar dada la naturaleza clandestina de la extracción de órganos y la falta de incentivos para denunciarla.

Agregó que los receptores son generalmente personas pudientes, mientras que las víctimas son pobres, desempleadas y con bajos niveles de educación.

Ngozi Ezeilo instó a los Estados a prohibir de manera absoluta la remoción de órganos de prisioneros y urgió al personal médico a notificar los casos que pudieran insertarse en el delito de trata.

Swisslatin / UN News  (29.10.2013)