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Salida de los alumnos de una escuela en La Habana, Cuba. (foto de achivo: ONU/Radmilla Suleymanova)

Como cada año desde 1992, la Asamblea votó mayoritariamente a favor de un proyecto de resolución no vinculante para terminar con el embargo de Estados Unidos a Cuba. Este año, el país norteamericano había propuesto ocho  enmiendas al texto en referencia a supuestas violaciones de derechos humanos en la isla.

La Asamblea General aprobó por 189 votos a favor frente a dos en contra, una resolución que pide el fin del embargo de Estados Unidos a Cuba. Solo Estados Unidos e Israel votaron no.

La resolución no vinculante recibe una aprobación abrumadora anualmente desde 1992. Estados Unidos solo se ha abstenido de votar una vez, en 2016, durante el Gobierno del expresidente Barack Obama.

Este año, por primera vez en la historia, el país norteamericano propuso ocho enmiendas al texto del proyecto de resolución, referidas a la situación de los derechos humanos en Cuba. Todas fueron rechazadas por una amplia mayoría, solo con votos a favor de Estados Unidos, Israel y Ucrania, y con votos en contra de al menos 113 países.

Algunos estados como la Unión Europea y Canadá explicaron su voto en contra porque no les parece que las enmiendas deban ir en la resolución sobre el embargo, que es un tema mayoritariamente económico, aunque estaban de acuerdo con el contenido que pide a poner fin a las restricciones de la libertad de expresión y a la persecución de disidentes y urge a liberar a presos políticos.

“El bloqueo constituye una violación de los propósitos y principios de la carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, es un acto de agresión y de guerra económica que quebranta la paz y el orden internacional. Vulnera también las reglas universalmente reconocidas del comercio y la libertad de navegación. Lesiona los principios de la proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz y se opone al consenso de la comunidad de Estados del mundo. Provoca aislamiento y descrédito al Gobierno de Estados Unidos y convoca al justo rechazo de la comunidad internacional”, aseguró el Canciller cubano Bruno Rodríguez antes del voto ante la Asamblea General.

“Lo más lamentable de esta resolución todos los años no es que Estados Unidos se quede solo oponiéndose a ella. Lo más lamentable es que es una pérdida de tiempo. Los países creen que es una oportunidad para ´meterle un dedo en el ojo’ a Estados Unidos, pero al hacerlo no están hiriendo a Estados Unidos, están hiriendo a los cubanos diciéndoles que el trato que les da el régimen es aceptable. Por 27 años hemos tenido el mismo debate y nada ha cambiado en Cuba para mejorar”, dijo la Embajadora de Estados Unidos, Nikki Haley, asegurando que por décadas la Asamblea General de la ONU ha fallado en demostrar liderazgo y pedir una mejor vida para los cubanos.

Rodriguez aseguró en su discurso que Cuba siempre estará dispuesta a dialogar y cooperar desde el respeto y “el trato entre iguales”.

“Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional. No negociaremos nuestros principios ni aceptaremos condicionamientos”, reiteró el Ministro de Relaciones Exteriores cubano.

Swisslatin / ONU news (02.11.2018)