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Kadia, nació con una infección, sin los antibióticos administrados enun Centro de Salud de Referencia podría haber muerto. (foto UNICEF/Njiokiktjien)

El director general de la Organización Mundial de la Salud asegura que en la actualidad “en lugar de salud para todos, tenemos salud para algunos”. Los Estados que integran la ONU se han comprometido este jueves a subsanar esta situación en la llamada Declaración de Astaná.

Los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron este jueves por unanimidad la Declaración de Astaná, en la que se comprometen a reforzar sus sistemas de atención primaria de salud como la antesala para lograr la cobertura universal de salud.

El acuerdo se alcanzó en el marco de la Conferencia Mundial sobre Atención Primaria de Salud que se celebra durante dos días en la ciudad de Astaná, en la república de Kazajstán, y contribuye a ratificar la Declaración de Alma-Atade 1978, la primera en la que los líderes mundiales se comprometieron con los servicios de atención primaria.

La Declaración compromete a los Estados miembros en cuatro áreas: tomar decisiones políticas atrevidas para la salud en todos los sectores; edificar una atención primaria de salud sostenible; facultar a los individuos y las comunidades; e incluir el apoyo de las partes interesadas con las políticas, estrategias y planes nacionales.

De igual modo, busca servir como ayuda para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, cuya meta es “garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos a todas las edades”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF ayudarán a los gobiernos y a la sociedad civil a poner en práctica el acuerdo.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que en la actualidad “en lugar de salud para todos, tenemos salud para algunos” y sostuvo que la Declaración ha de suponer una obligación conjunta que “permita a todas las personas, en todas partes, ejercer su derecho fundamental a la salud”.

Progreso dispar  

Según las cifras que maneja la OMS, al menos la mitad de la población mundial carece de acceso a servicios de salud esenciales, que incluye la atención de enfermedades no transmisibles y transmisibles, la salud materna e infantil, la salud mental y la salud sexual y reproductiva. Este porcentaje demuestra el progreso desigual de la Declaración de Alma-Ata durante las cuatro últimas décadas.

Pese a los grandes avances en salud infantil, la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, destacó que “casi 6 millones de niños mueren cada año antes de cumplir 5 años, principalmente por causas prevenibles, y más de 150 millones tienen retraso en el crecimiento”.

Eliminar barreas

Entre los asistentes al evento de Astaná se encuentran delegaciones gubernamentales, de la sociedad civil y académicos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Perú y Surinam.

La ministra de Salud Pública de Ecuador, Verónica Espinosa, destacó la importancia del acceso a los servicios sanitarios al señalar que “si no tenemos suficiente acceso a la salud, la cobertura es simplemente un discurso”, advirtió.

También instó a “eliminar las barreras estructurales, económicas, culturales, geográficas, lingüísticas y de género” que impiden a las personas usar los servicios de salud.

Entre los esfuerzos regionales para lograr la cobertura universal destacan el Foro Regional Salud Universal en el siglo XXI: 40 años de Alma-Ata, celebrado en Quito en diciembre de 2017, que buscaba “identificar obstáculos y generar alianzas” que permitieran a los países de la región alcanzar la meta de salud para todos en el año 2030.

Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud subrayó que los países de las Américas fueron los pioneros a nivel mundial en aprobar una resolución sobre acceso y cobertura universal de salud donde se delineaba una hoja de ruta regional para avanzar hacia la salud universal.

Swisslatin / ONU news (26.10.2018)