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Clase de ciencia política en la Universidad de Gana, en Accra.(foto: Dominic Chavez / Banco Mundial)

Las economistas, por ejemplo, confían menos que sus compañeros hombres en el poder regulador del mercado y son más favorables a las políticas de protección del medio ambiente.

Las mujeres y los hombres tienen puntos de vista distintos en asuntos como la austeridad económica, la regulación de las transacciones financieras de alto riesgo, las energías renovables o la modificación genética de cosechas, según  estudio de la OIT.

“Los resultados demuestran la importancia de incluir tanto a mujeres como a hombres cuando se debaten y desarrollan políticas económicas”, dice David Kucera, de la Organización Internacional del Trabajo y uno de los autores del estudio “Género y Política Económica Europea: Un estudio de las Visiones de Economistas Europeos sobre Política Económica Contemporánea”.

Los investigadores pidieron a economistas de ambos sexos que indicaran si estaban o no de acuerdo con varias afirmaciones sobre política económica.

La pregunta qué más desacuerdo produjo fue si una legislación laboral que proteja al trabajador genera peores resultados económicos. Más mujeres que hombres estaban en desacuerdo.

El segundo punto  de mayor discrepancia fue si la Unión Europea debería seguir prohibiendo la siembra de cultivos genéticamente modificados. Más mujeres que hombres estaban a favor de la prohibición.

El estudio también muestra como las mujeres creen que los hombres tienen más oportunidades en el mercado laboral y en la educación superior. Los hombres en cambio creen que las oportunidades son las mismas.

Los resultados del estudio muestran que a medida que más mujeres se incorporan a una profesión tradicionalmente masculina, ofrecerán visiones distintas y pueden generar políticas económicas diferentes. “El cambio demográfico de las ciencias económicas incrementará la presencia de las mujeres en este ámbito. Nuestra investigación sugiere que, como resultado, también cambiará la política económica”, declaró Ann Mari May, principal autora del estudio.

Los investigadores entrevistaron a economistas en universidades de 18 países de la Unión Europea

Desacuerdo entre economistas de Estados Unidos.

Anteriormente, se llevó a cabo un estudio similar en Estados Unidos. Las diferencias de género son similares. En estados Unidos, las mujeres también son menos favorables a privilegiar las soluciones del mercado antes que a las intervenciones del Estado. Los hombres estadounidenses, al igual que los europeos, no percibían el mismo nivel de desigualdad en las oportunidades laborales.

“Los resultados sugieren”, concluyen los autores, “que es importante incluir tanto a economistas de ambos sexos cuando se crean y debaten políticas económicas”. Si el género determina nuestra perspectiva en política, “la inclusión de mujeres expandirá el debate y ampliará el abanico de perspectivas”.

Swisslatin / ONU news (06.02.2018)