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Integración de personas con discapacidad (Foto WB)

Integración de personas con discapacidad (Foto WB)

Su exclusión entraña un costo económico que representa entre un 3 y un 7 por ciento del PIB’, según la OIT.

‘Precisamos romper las barreras y abrir las puertas del mundo del trabajo para las personas con discapacidad’, señaló el Director General de la OIT, Guy Ryder, con ocasión  de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Se trata de un reto común, señaló, pues estamos llamados a derribar las barreras y abrir las puertas para lograr una sociedad sin exclusiones.

Dispuestos a trabajar

Como mínimo mil millones de personas en todo el mundo presentan algún tipo de discapacidad y, de ellas, 785 millones están en edad de trabajar. Constituyen una reserva amplia y diversa de talentos y, sin embargo, a muchas de ellas se les niega el derecho a la dignidad del trabajo. Su exclusión del empleo y su marginación de la sociedad entraña un costo económico que, según estimaciones de la OIT, representa entre un 3 y un 7 por ciento del PIB. Ello supone una enorme pérdida de potencial para la persona, la comunidad y la sociedad.

La situación de las mujeres y los hombres con discapacidad en el mercado de trabajo es motivo de preocupación. Estas personas tienen muchas menos posibilidades de acceder al empleo que las personas no discapacitadas y, cuando lo logran, suele tratarse de empleos mal remunerados, con escasas perspectivas de carrera y en condiciones de trabajo precarias.

El factor del desaliento

Asimismo, es alarmante el hecho de que las mujeres y los hombres con discapacidad tienen muchas más probabilidades de quedarse fuera del mercado de trabajo activo, al no buscar empleo de forma activa. A menudo, el desaliento es uno de los principales factores que llevan a esta situación.

La discriminación múltiple y la situación de desventaja que afectan a algunas personas, como las mujeres, los pueblos indígenas, los migrantes, y las personas con ciertos tipos de discapacidad, suelen aumentar los obstáculos que afrontan estos segmentos de la población.

Promover el trabajo decente

La OIT promueve el trabajo decente y productivo para todos, inclusive para las personas con discapacidad. La experiencia nos muestra que, por lo general, pueden desempeñar las mismas tareas que las personas no discapacitadas. Para tener las mismas oportunidades, deben poder acceder a programas de desarrollo de las competencias profesionales y de la capacidad empresarial, así como a servicios de desarrollo empresarial y al crédito. Las puertas de las empresas y de los lugares de trabajo deben también permanecer abiertas para estas personas.

La OIT se propone integrar las cuestiones de discapacidad en todas las esferas pertinentes de su labor: desde la promoción de las normas internacionales del trabajo, en particular el Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación),  y el Convenio sobre la readaptación profesional y el empleo (personas inválidas), pasando por las actividades relacionadas con el desarrollo de conocimientos y la investigación hasta las actividades de sensibilización y la cooperación técnica.

Swisslatin / ILO News ( 04.12.2013)