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Nudos eléctricos Foto Nadine Chuat)

Nudos eléctricos (Foto Nadine Chuat)

En los barrios pobres es común ver miles de cables ilegales de electricidad en una maraña de conexiones sin fin.

Según un estudio del Banco Mundial, gran parte de los latinoamericanos viven aún en penumbras, si bien las estadísticas señalan que el 96% de los habitantes de la región tienen fácil acceso a la electricidad y a sus beneficios.

Pero todavía quedan 24 millones de latinoamericanos que no tienen acceso —legal o ilegal— a las redes de energía eléctrica. Es común ver, en los barrios pobres de América Latina, miles de cables ilegales de electricidad entrecruzados colgando en una maraña de conexiones sin fin.

Y la presión por la electricidad continuará creciendo en toda la región, donde se espera que el uso de aumente un 550% en 2050.

Un caso emblemático en Brasil

En muchos casos se trata simplemente de la regularización de los abonados y un uso más eficiente de la energía, que el caso de Brasil es una prioridad  absoluta.

Según el estudio del Banco Mundial, Brasil es un país donde se consume el 40% de la electricidad de América Latina y que ha vivido ya durante varios meses la amenaza constante del racionamiento.

Pero el problema también es latente en Argentina, Haití, México y Paraguay que están recibiendo inversiones del Banco Mundial, tanto para mejorar la infraestructura como para re-educar a los consumidores. Las actividades se desarrollan tanto en zonas rurales como en las ciudades, precisamente para que las conexiones eléctricas clandestinas sean cada vez menos comunes.

El caso del “Loteamento Vitória”

Un caso particular lo constituye el Loteamento Vitória, un asentamiento urbano en Teresina, en el noreste de Brasil, donde los cables que llevan la energía a los hogares están en el suelo, expuestos entre la arcilla roja y una línea de ferrocarril por la que los niños caminan para ir a colegio.

Entre las 203 familias es fácil encontrar personas que ya han perdido televisores, DVD, ventiladores (esenciales en una ciudad calurosa como Teresina) o refrigeradores. Son grandes pérdidas para quienes viven con tan poco, pero eso no se compara con el temor de un accidente grave. En la temporada de lluvias, todos corren el riesgo de un corrientazo mortal.

“Hace unos días se electrocutó un caballo”, cuenta Francisco Alves, de 66 años, que vive de lavar automóviles.

Gatos o gambiarras de gente rica

En los barrios ricos de Teresina y otras ciudades brasileñas, hay también quienes hacen “gatos” o “gambiarras,” que es como se conocen en Brasil estas conexiones eléctricas irregulares. En las casas elegantes, la ilegalidad de las conexiones es más sofisticada: es oculta, refinada y hecha por personas que podrían pagar la factura, pero que optan por engañar al sistema.

El problema es que quienes hacen estas conexiones clandestinas pueden causar daño a otros y hasta sufrir las consecuencias ellos mismos, pues los gatos deterioran la calidad de energía para todo el mundo, desgastan más rápido los transformadores y terminan por hacer pagar más a quienes sí están dentro de la legalidad. Peor aún, no siempre reconocen que están haciendo algo malo.

Pérdidas millonarias

Las pérdidas causadas por fraude, robo y errores en los contadores ascienden a 120 millones de reales (unos US$38 millones) al año. En todo Brasil, la cifra puede ascender a 15 mil millones de reales por año (US$ 4,7 mil millones).

Descubrir y abordar estos casos exige actuaciones de la policía, órdenes judiciales, inspecciones. “Ya hemos descubierto a funcionarios y otras autoridades (robando electricidad)”, dice José Salam, coordinador local de Energía +, un proyecto conjunto de Eletrobras (empresa eléctrica del Estado) con el Banco Mundial.

“La diferencia entre estas personas y los habitantes de un lugar como Loteamento Vitória es que los consumidores pobres quieren ser regularizados. Ellos pagan puntualmente porque quieren tener sus electrodomésticos funcionando bien. Por eso, resolver el problema de las tomas ilegales, tanto visibles como ocultas, es fundamental, añade.

El Banco Mundial financia un programa de electrificación, proyecto que operará hasta 2017 en 118 ciudades de seis estados brasileños, un área del tamaño de Colombia y Bolivia sumadas. Lo que habla por solo de la magnitud del atraso eléctrico en el país más grande Sudamérica.

Swisslatin / WB / (11.08.2015)