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Un niño camina sobre la nieve en un asentamiento acabado de construir. Que recibe a familias desplazadas de las provincias de Idlib y Alepo, en Siria.

Michelle Bachelet está “horrorizada” por el nivel de violencia en el noroeste de Siria y pide corredores humanitarios para asistir a los 900.000 civiles que están siendo bombardeados.

La Organización Mundial de la Salud confía en que Japón y los países que están evacuando a sus ciudadanos del crucero Diamond Princess serán capaces de evitar que se propague la enfermedad. Un relator de derechos humanos pide a Guatemala que garantice la independencia de la Justicia.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos se ha mostrado “horrorizada” por el nivel de violencia en el noroeste de Siria y ha pedido corredores humanitarios para asistir a los 900.000 civiles, la mayoría niños, que están siendo bombardeados.

“No hay refugio seguro”, dice Bachelet. “A medida que la ofensiva del Gobierno continua y la gente se ve empujada a zonas más y más pequeñas, temo que más personas van a ser asesinadas”, añade en un comunicado.

Casi 300 civiles han muerto en los ataques en lo que va de año. El Gobierno sirio y sus aliados han causado un 93% de las víctimas. 

Preguntado por si Siria y Rusia están atacando deliberadamente a los civiles y a infraestructuras protegidas por la ley internacional, el portavoz de Bachelet respondía así: “La pura cantidad de ataques a hospitales, instalaciones médicas y escuelas sugiere que no todos pueden ser accidentes y como poco, incluso si fueran accidentales, muestran una falta de proporcionalidad, necesidad, precaución (…) todo ello puede contribuir a que se consideren crímenes de guerra”. 

De los 900.000 desplazados, más de medio millón son niños. Al menos 28 menores han sido asesinados y 49 han resultado heridos solo en enero, según UNICEF. La Organización Mundial de la Salud informó de que de los 550 centros médicos que hay en la zona, solo la mitad están operativos. 

Los niños, desamparados

Por su parte, la directora ejecutiva de UNICEF calificó la situación en el noroeste del país como “insostenible, incluso para los lúgubres estándares de Siria”.

“Los niños y las familias están atrapados entre la violencia, el frío penetrante, la falta de alimentos y las condiciones de vida desesperadas. Tal desprecio a la seguridad y el bienestar de los niños y las familias es totalmente inaceptable y no debe continuar”, afirmó.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia pudo verificar que desde el inicio de la escalada de violencia a principios de año murieron o resultaron heridos 77 niños. 

“Caminamos durante tres días y ahora vivimos en tiendas de campaña. Todas nuestras pertenencias quedaron empapadas de lluvia y barro”, afirma Nadia, una madre recientemente desplazada, originaria de Saraqeb en Idlib, que ahora vive en la zona de Alepo, en un testimonio recogido por UNICEF

“Tengo un niño muy enfermo que necesita una intervención quirúrgica urgente, pero no puedo permitírmelo. Si mi hijo muere, lo único que puedo hacer es enterrarlo”.

Swisslatin / ONU Noticias (19.02.2020)