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Plantación de maíz - Foto FAO

Plantación de maíz – Foto FAO

Una forma eficiente de reducir el hambre y la pobreza y salvaguardar el medio ambiente.

Para enfrentar los retos del hambre y la pobreza, el organismo de la ONU para la agricultura y la Alimentación (FAO) insta a los gobiernos a invertir más y mejor en la agricultura, creando un entorno de inversión favorable.

Al hacerlo, no solamente se contribuirá a reducir el hambre y la pobreza, sino que al tiempo se ayudará a salvaguarda el medio ambiente, sostiene la FAO en su mensaje anual.

Los más de mil millones de campesinos que hay en el mundo deben centrar cualquier estrategia de inversión agrícola, ya que son los mayores inversores en este sector, destaca la FAO. Pero las inversiones de los agricultores a menudo están limitadas por entornos que no les son favorables.

Una nueva estrategia de inversión

“Es necesaria una nueva estrategia de inversión que esté centrada en los productores agrícolas”, aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. “El desafío es -añadió- enfocar las inversiones hacia áreas en donde se obtengan resultados. Es importante garantizar que las inversiones redunden en elevados beneficios económicos y sociales y en sostenibilidad medioambiental”.

Invertir en agricultura es rentable

Nuevos datos muestran que los campesinos de los países de bajos y medianos ingresos invierten más de 170 000 millones de dólares EEUU al año en sus explotaciones -alrededor de 150 dólares por agricultor. Esta cifra supone tres veces más que todas las otras fuentes de inversión combinadas, cuatro veces más que las contribuciones del sector público, y más de 50 veces la ayuda oficial al desarrollo que reciben los países.

Invertir en la agricultura es claramente rentable, según el estudio de la FAO. En los últimos 20 años, por ejemplo, los países con las tasas más altas de inversión en las explotaciones agrícolas han hecho los mayores progresos en reducir el hambre a la mitad, para cumplir con el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio.

Erradicar el hambre en África subsahariana

Las regiones donde el hambre y la pobreza extrema están más extendidas -Asia meridional y África subsahariana- han visto las tasas de inversión agrícola estancadas o en disminución en las tres últimas décadas.

“La evidencia reciente muestra signos de mejoría, pero erradicar el hambre en estas y otras regiones, y lograrlo en forma sostenible, requerirá un aumento sustancial en el nivel de inversión agrícola en las explotaciones y enormes mejoras en el nivel y la calidad de la inversión pública en el sector”, señala el informe.

Superar las barreras

El informe hace hincapié en que en muchos países de bajos y medianos ingresos, los campesinos cuentan a menudo con pocos incentivos para invertir.

Hay una serie de factores que pueden reducir drásticamente los incentivos para la inversión, entre los que figura la gobernanza inadecuada, la ausencia del estado de derecho, altos niveles de corrupción, derechos de propiedad inseguros, prácticas comerciales arbitrarias; elevado nivel de impuestos a la agricultura en relación con otros sectores, y niveles y calidad inadecuados de las infraestructuras rurales y los servicios públicos.

Los pequeños campesinos se enfrentan a limitaciones específicas y graves, que a menudo incluyen la pobreza extrema, derechos de propiedad débiles y la falta de acceso a los mercados y servicios financieros.

Swisslatin (27.12.2012)

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