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Niña susceptible de sufrir mutilación (Foto Unicef)

Niña susceptible de sufrir mutilación (Foto Unicef)

Según UNICEF, aumenta la resistencia de las niñas a someterse a ese flagelo.

El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) advierte que más de 30 millones de niñas corren el riesgo de sufrir mutilación genital durante la próxima década pese a que la gente de la mayoría de los países donde se lleva a cabo se opone a esa peligrosa práctica.

Un informe del organismo recuerda que en la actualidad existen 125 millones de mujeres y niñas que han sido sometidas a ese flagelo.

Los autores llevaron a cabo encuestas en 29 países de África y Medio Oriente donde todavía persiste la mutilación femenina.

Aumenta la resistencia

La novedad del informe lo constituye el hecho de que las menores están menos dispuestas a ser mutiladas de lo que estaban hace 30 años y que el apoyo a esa tradición disminuye aún en los países donde su práctica sigue siendo casi universal, como en Sudán y Egipto.

El documento subraya la brecha entre la opinión personal de la gente y el sentido de obligación social que mueve a continuar esa costumbre, y afirma que ese sentimiento es exacerbado por la falta de una comunicación abierta sobre un tema tan delicado y privado.

Por otra parte, el informe establece algunas medidas clave necesarias para eliminar el flagelo,  una de ellas es encontrar formas de  visibilizar las actitudes que favorecen el abandono de la práctica, para que las familias sepan que no están solas.

Obligación social

“Esto confirma que hay una obligación social, que la práctica es relacional”, explica Francesca Moneti, especialista en Protección Infantil de UNICEF.

La visión programática y clara del informe establece que hay que hacer visible el hecho de que las personas en su ámbito privado no son compatibles con la práctica. El aumento de la visibilidad podría generar una reacción en cadena contra que conduzca a un final relativamente rápido de la práctica de la mutilación.

Una tradición milenaria

Tal vez una de las revelaciones más sorprendentes es el grado de discrepancia entre el escaso apoyo a la mutilación y la alta prevalencia de esta práctica. Incluso en países en los que la mayoría de niñas y mujeres han sido cortadas, una proporción significativa de la población se opone a la práctica.

Pero en términos de desarrollo, hay que esperar mucho tiempo para que el flagelo desaparezca, especialmente si se piensa que la práctica ha existido por más de 1.000 años.

El estudio de UNICEF constituye la más amplia compilación de datos y análisis realizada hasta el momento.

Swisslatin (23.07.2013)

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