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Trabajadora doméstica (Foto WB)

Trabajadora doméstica (Foto WB)

Según la OIT, se avanza poco en la aplicación del Convenio Internacional que los protege.

A pesar de que ya entró en vigor el Convenio 189 que protege a 58 millones de trabajadores domésticos en el mundo, con demasiada frecuencia, se reportan episodios de violencia y graves violaciones de los derechos humanos contra ellos.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) las violaciones de los derechos humanos de los trabajadores domésticos se extienden mucho más allá de los abusos extremos. Ocurren todos los días y en todo el mundo bajo la forma de jornadas de trabajo demasiado largas, sin horas de descanso y remuneración insuficiente.

El 5 de septiembre 2013 el Convenio 183 fue ratificado por 12 Estados miembros estipula que los trabajadores domésticos del mundo son empleados en plena posesión de sus derechos laborales, y no son trabajadores de segunda categoría.

Escasos avances

La OIT reconoce que el cumplimiento de la ley con frecuencia es débil y que su aplicación debe ser reforzada. Por ejemplo en el caso de Brasil, sólo una tercera parte de los trabajadores domésticos está afiliada al sistema de seguridad social.

Pero este es un avance enorme en relación a mediados de los años 1990 y una situación mucho mejor de la exclusión general que prevalece en muchos otros países.

Los salarios de los trabajadores domésticos en Brasil se han duplicado en términos reales durante el mismo período, en gran parte gracias a un incremento substancial del salario mínimo, el cual, a diferencia que en muchos países asiáticos, también abarca a los trabajadores domésticos.

Situaciones extremas

El caso de Brasil es un avance ante  algunas señales preocupantes en el otro extremo del espectro. Muchos trabajadores domésticos siguen atrapados en el trabajo infantil y el trabajo forzoso.

La OIT subraya que si bien el trabajo infantil ha registrado una disminución desde que comenzó este siglo, el número de niños que realizan trabajo doméstico ha aumentado de alrededor de 10,6 millones en 2008 a 11,5 millones en 2012.

Muchos gobiernos todavía excluyen a los trabajadores domésticos del alcance de sus leyes del trabajo que garantizan a los otros trabajadores los derechos fundamentales y la protección básica.

Es el caso de los 21,5 millones de trabajadores domésticos en Asia, y los al menos 2,1 millones de sus colegas en el Oriente Medio, que siguen siendo los menos protegidos y el Convenio sigue siendo letra muerta.

Latinoamericanos un poco mejor

En América Latina, donde hay 19,6 millones de trabajadores domésticos, casi todos los trabajadores domésticos de la región están cubiertos, al menos parcialmente, por la legislación laboral que le confiere el derecho a vacaciones anuales, salario mínimo y un día de descanso semanal. Un avance que la OIT valora e insta a seguirlo.

Swisslatin (10.03.2014)