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Trabajo infantil (Foto BM)

Trabajo infantil (Foto BM)

Investigación de la OIT sostiene que es posible evitar el trabajo infantil a través de medidas sociales.

Un reciente informe mundial sobre Trabajo infantil publicado por la OIT que con frecuencia se registra una disminución importante del trabajo infantil donde operan programas de protección social.

Los investigadores constatan que en el marco de estos mecanismos, donde las familias reciben una cantidad de dinero al mes, algunas veces bajo la condición de que sus niños vayan a la escuela, contribuyó a una reducción del trabajo infantil en las zonas rurales y urbanas en varios países. El informe cita como ejemplo el programa de Brasil, Bolsa Familia.

Estos programas rara vez están dirigidos a reducir el trabajo infantil, pero los investigadores de la OIT constataron que pueden tener un efecto colateral importante: con frecuencia, los programas de protección social ayudan a las familias a mantener los niños en la escuela y fuera del trabajo.

En algunos casos, las familias que benefician de programas de protección social pueden evitar que caigan en la pobreza absoluta.

Una tarea difícil

Sin embargo, erradicar el trabajo infantil es una tarea difícil y compleja porque muchas familias envían sus niños a trabajar no porque quieren, sino porque tienen que hacerlo. Estos hogares no cuentan con un ingreso o dinero suficiente para pagar los gastos de atención médica o las matriculas de la escuela, si los niños no trabajan.

Alrededor de 215 millones de niños en el mundo están involucrados en trabajo infantil. Gran parte de este trabajo es peligroso, arriesgado o hasta nocivo para su salud y para su vida futura. Los niños en todo el mundo deberían tener la posibilidad de vivir una infancia verdadera, deberían jugar, aprender en la escuela y soñar un porvenir más prometedor.

Salud y trabajo infantil

Por otro lado, el informe hace una relación entre los problemas de salud y el trabajo infantil. Cuando el principal sostén de la familia se ve en la incapacidad de trabajar a causa de una enfermedad o de un accidente o cuando un hogar debe pagar por el cuidado de un miembro enfermo, la familia debe recurrir al trabajo infantil para atenuar el impacto económico.

En Tongo y Zambia, por ejemplo, se observó un incremento significativo en el trabajo infantil cuando un miembro de la familia se enferma o muere. En Zambia, la tasa incrementó en nueve por ciento. Las evidencias indican además una disminución en la asistencia escolar comprometiendo las futuras perspectivas de los niños.

Los impactos positivos

La relación entre salud y trabajo infantil pone de manifiesto el impacto potencial que puede tener la protección social. Un estudio en Guatemala muestra que los niños de los hogares donde al menos un miembro está cubierto por seguro de enfermedad tienen menos probabilidades de trabajar.

Por último, la seguridad de los ingresos de las personas de edad – a través de pensiones fiables y garantizadas – puede tener un evidente impacto positivo en los niños que viven en hogares multigeneracionales.

Swisslatin (1.05.2013)