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La amenza de la mortalidad (Foto Paho)

La amenza de la mortalidad (Foto Paho)

Especialmente los de familias indígenas, rurales y de bajos ingresos, según estudio de la Organización Mundial de la Salud.

A pesar del notable progreso logrado en la supervivencia infantil en la Región de las Américas durante el último cuarto de siglo, sigue siendo más probable que, en comparación con otros niños, los niños en situación de vulnerabilidad —especialmente los de familias indígenas, rurales y de bajos ingresos— mueran antes de los 5 años de edad.

La OMS hace un llamamiento a sus Estados Miembros a abordar las inequidades en la salud infantil para que ningún niño muera de una causa prevenible, independientemente de su etnicidad, el nivel de ingresos de su familia o el lugar donde viva.

Avances efectivos

Las defunciones de menores de 5 años en esta región se redujeron de 54 por 1000 nacidos vivos en 1990 a 18 por 1000 en el 2013, una disminución de 67%. Este progreso ha puesto a las Américas en camino a superar la meta del Objetivo de Desarrollo del Milenio 4 (ODM 4) de reducir en dos terceras partes la mortalidad de los menores de 5 años entre 1990 y el 2015.

Sin embargo, la tasa media de mortalidad regional esconde diferencias considerables entre los países. Por ejemplo, en el 2011, la mortalidad infantil fue de 87 por 1000 nacimientos en Haití y de 51 por 1000 en Bolivia, en comparación con 6 por 1000 en Cuba.

Diferencia entre países

Las cifras nacionales de mortalidad infantil también ocultan diferencias importantes dentro de un mismo país. Algunos países de América Latina informan tasas de mortalidad infantil en grupos indígenas que son dos veces más altas que las observadas en grupos no indígenas. Los niños en las familias de bajos ingresos tienen cinco veces más probabilidades de morir antes de la edad de 5 años que los de los grupos de ingresos mayores.

La mayoría de estas las muertes son evitables con intervenciones basadas en evidencia científica, desde la atención prenatal de calidad – con intervenciones como la administración de ácido fólico o de antibióticos para tratar las infecciones de las vías urinarias durante el embarazo o el parto- , hasta el pinzamiento tardío del cordón umbilical, el inicio temprano del apego precoz madre-hijo, y la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

Una promesa renovada

Para ayudar a los países a abordar las inequidades en la salud infantil, la OPS/OMS ha unido esfuerzos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Iniciativa Salud Mesoamérica 2015, el UNICEF, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y el Banco Mundial (BM) para impulsar un movimiento de promoción de la causa llamado “Una promesa renovada para las Américas”.

Este movimiento se basa en una iniciativa mundial anterior puesta en marcha en el 2012 por representantes de más de 80 países, así como por organizaciones de la sociedad civil, que llamaron a la acción para mejorar la supervivencia infantil. La iniciativa “Una promesa renovada para las Américas” trabaja con los países a fin de reducir las inequidades en la salud reproductiva, materna, neonatal, del niño y del adolescente en América Latina y el Caribe.

Swisslatin / PAHO News (13.12.2014)