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Bandera de la comunidad LGBTI. (foto OIT)

Con desgarradoras historias, activistas, defensores y la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos pidieron detener la violencia y los asesinatos contra las personas de la comunidad LGBTI, resaltando que aún existen países que criminalizan la homosexualidad.

Es una obligación asegurar que quienes ahora están ocultos sean vistos y sus voces sean escuchadas. Voces como la de Pearl a quien rociaron con gasolina y estuvo a punto de morir quemada; la de Roslin de Rusia que todavía sufre de migrañas después de ser atacada a batazos mientras le gritaban insultos homofóbicos; Sally de Siria quien huyó del ISIS mientras tiraban  a otras mujeres transexuales y hombres gay de las terrazas de los edificios; Milly de Suráfrica, quien fue estrangulada y violada, y Kutesa a quien la golpearon en un campo de refugiados por ser transexual.

Estos fueron solo algunos de los desgarradores ejemplos que el fotógrafo Robin Hammond, quien ha dedicado su carrera a la documentación de los derechos humanos a través de proyectos de larga duración, reveló ante la Alta Comisionada Michelle Bachelet, representantes de más de 20 Estados, miembros de ONGs y participantes de la sociedad civil reunidos en la sede de la ONU en Nueva York para debatir sobre los derechos de las personas LGBTI alrededor del mundo.

Hammond ha recibido numerosos premios internacionales y trabajó en un proyecto llamado “donde el amor es ilegal”en el cual documentó a través de fotografías las historias de discriminación y supervivencia de personas LGTBI.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos Michelle Bachelet hizo eco a las declaraciones del fotógrafo asegurando que “debería ser obvio que hay muchas maneras de ser humano” y estas personas deben ser protegidas, ya que alrededor del mundo continúan siendo blanco de ataques brutales motivados por el odio.

“No debería haber nada controversial acerca de detener los asesinatos y las ejecuciones por parte de agentes estatales simplemente por ser quienes son o amar a quienes aman. Acabar con esta violencia extrema no necesita normas nuevas, hace 70 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos estableció que todos tenemos las mismas garantías fundamentales”, aseguró Bachelet.

La Alta Comisionada aseguró que en un número de países se han presentado patrones de asesinatos motivados por odio a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, a manos de actores privados y a veces de fuerzas de seguridad locales y grupos armados no estatales.

“Lo peor es que cuando son víctimas de ataques y buscan protección, son sometidos a intimidación y abuso, incluso de la policía y los miembros del cuerpo de justicia. Y la mayoría de los países no hacen un seguimiento o reconocen los crímenes homofóbicos. El resultado es la impunidad. Muchas víctimas quedan sin reconocimiento, remedio o justicia y muchos perpetradores quedan libres para hacerlo de nuevo”, dijo.

Bachelet también resaltó que los bebés intersexuales siguen siendo asesinados mientras que los niños son sometidos a procedimientos quirúrgicos dañinos y peligrosos y muchos Estados fallan en protegerlos.

“Necesitamos que todos los Estados aumenten su esfuerzo para prevenir estos delitos para prevenir más asesinatos o ejecuciones extrajudiciales, y para proteger por igual a todas las personas sin discriminación”, aseguró.

Agregó que trágicamente el problema no es solamente la respuesta inadecuada de los Estados, sino que en siete países todavía  impone la pena de muerte a quien se ve involucrado en actos homosexuales.

“La pena máxima en esta circunstancia y en todas las circunstancias es una completa violación a los derechos fundamentales, y más de 70 países condenan las relaciones consensuales entre personas del mismo sexo. Pero las leyes pueden cambiar”, dijo, dando como ejemplo la reciente decisión de la Corte Suprema de la India que despenalizar las relaciones homosexuales.

Bachelet aseguró que está discusión está ampliándose alrededor del mundo y ella le da bienvenida a esto, pero se necesita más, se necesita cambiar las mentes para evitar el prejuicio y el odio. En ese sentido habló sobre la campaña “Global and Equal”, promovida por su oficina y que ha alcanzado millones de personas, resaltando que lo se necesita educación, que el respeto por la diversidad debe ser incluido en los currículos de las escuelas y reforzado a través de campañas en los medios, las empresas, y las entidades religiosas.

“El cambio es posible, de otro modo no estaría aquí, lo he visto suceder a lo largo de mi vida, con su ayuda podemos prevenir la humillación y la discriminación a las personas LGTBI”, concluyó Bachelet.