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Dos "maras" detenidos (LDD)

Dos “maras” detenidos (LDD)

ACNUR denuncia la casi impunidad con que actúan las bandas conocidas como “maras”.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) denunció una vez más la casi impunidad con que actúan las bandas criminales en el triángulo norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) atacando a los refugiados bajo protección.

El organismo de la  ONU alertó que muchos de los que huyen de la violencia de las pandillas en Centroamérica no pueden escapar de la amenaza de esos grupos aún después de haber cruzado la frontera hacia Guatemala.

El jefe de la oficina de ACNUR en Guatemala, Enrique Valles Ramos, señaló que la presencia de esas bandas criminales se extiende más allá de los límites territoriales de un país y ha generado una guerra silenciosa en los tres países, Guatemala, Honduras y El Salvador.

Huir varias veces

En un artículo sobre el tema, explicó que muchos de los que huyen hacia Guatemala luego se encuentran con realidades similares en ese país y se ven forzados a huir varias veces.

Como ejemplo puso el caso de Alejandro, que huyó en 2010 de la persecución de pandillas en Tegucigalpa, la capital de Honduras.

El joven se reencontró recientemente, en el elevador de un centro comercial en Guatemala, con uno de los miembros de la mara que lo acosó y días antes a la madre de algunos de esos pandilleros.

Pandillas nacidas del caos de la guerra

ACNUR indicó que la Mara Salvatrucha y su rival, Barrio 18, emergieron del caos de las guerras civiles que devastaron Guatemala y El Salvador en los años 80. El legado del conflicto y la pobreza proveyeron las condiciones para la corrupción institucional y la consolidación de actividades criminales, lamentó la agencia.

Esas maras y sus afiliadas operan en la actualidad en el Triángulo Norte de Centroamérica, compuesto por los tres países. Los refugiados que huyen de un país a otro informan cada vez con más frecuencia casos similares al de Alejandro, afirmó ACNUR.

Soluciones esquivas

No se trata de casos aislados advirtió el organismo, a medida que nuevos conflictos emergen y otros se reavivan, las soluciones duraderas para los desplazados, como el reasentamiento en un tercer país, o el regreso a casa, son cada vez más esquivas.

Si bien las cifras globales son difíciles de precisar, ACNUR estima que existen numerosos casos en los que los refugiados vuelven a sufrir amenazas en los lugares donde han solicitado protección.

Frente a esta situación, ACNUR reiteró el llamado a profundizar los esfuerzos diplomáticos para encontrar soluciones definitivas a los conflictos y abusos que fuerzan a las personas a dejar sus hogares y a continuar huyendo.

Swisslatin / UN News (06.07.2016)