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Cambio de mando en el G77 (UN)

Rafael Correa sugirió la construcción de capacidades financieras propias para financiar el desarrollo.

Ecuador asumió el liderazgo del Grupo de los  77 y  buscará revitalizarlo en la búsqueda  de respuestas para lograr el financiamiento para el desarrollo. Es la primera presidencia del G77 en la historia del país sudamericano.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa asumió el mandato en la sede de Naciones Unidas, donde recibió el apoyo del nuevo Secretario General de la ONU, Antonio Guterres. “El Grupo de los 77 (G77) es un socio fundamental para implementar la visión que tengo de las Naciones Unidas”, subrayó.

“Es sumamente importante que ese liderazgo sea claramente traducido en los objetivos internos de la acción de cada Estado miembro, en la integración de la Agenda a los planes de desarrollo, a los presupuestos, a las opciones centrales de los gobiernos y de las sociedades. Naciones Unidas estarán a totalmente a vuestro servicio para garantizar que los Estados tengan toda la solidaridad de la comunidad internacional”, dijo.

Países sin acceso al mar

Guterres subrayó que si bien la Agenda es universal, es importante, sobre todo, que los países menos desarrollados, sin acceso al mar y las islas puedan garantizar también el logro de los objetivos a sus ciudadanos.

Para ello, agregó, es fundamental la alianza de la ONU con el G77 para llevar a cabo la reforma del sistema de Naciones Unidas, que tiene muchos problemas de coordinación y rendición de cuentas.  “Y aquí el Grupo de los 77 tiene un interés vital en que esta reforma sea una reforma exitosa y sea una reforma al servicio de la igualdad y de la justicia”, enfatizó Guterres.

Ecuador, aseveró el Secretario General, es una referencia de valores, de solidaridad, de preocupación para que el desarrollo sea inclusivo y sostenible, de democracia y de derechos humanos.

Compromiso ecuatoriano

Al recibir el mandato, el presidente Correa afirmó que su país continuará el trabajo positivo de sus predecesores en la promoción de la igualdad económica y social en el mundo que, en su opinión, sólo podrá lograrse si se erradica el flagelo de la pobreza, la inequidad y la exclusión, y si todos los pueblos alcanzan el derecho de vivir con soberanía, dignidad y paz.

“Para ello debemos entender que paz no es solamente la ausencia de guerra…Paz sin justicia es sencillamente pacificación. La insultante opulencia de unos pocos, al lado de la más intolerable pobreza, son también balas cotidianas en contra de la dignidad humana”, apuntó el presidente ecuatoriano.

Correa subrayó que la superación de la pobreza es el mayor imperativo moral que tiene el planeta y recordó que ésta no es producto de escasez de recursos o factores naturales, sino consecuencia de sistemas injustos y excluyentes.

Según datos del Credit Swiss Research Institute, el 0,7 % de la población mundial concentra el 45,6% de la riqueza, mientras que el 73,2% de la población tiene apenas el 2,4% de ella. “Mientras no se logre una justa distribución de la riqueza, no se resolverán los problemas sociales y mundiales”, dijo Correa.

Construir capacidades financieras propias

El líder ecuatoriano consideró que el G-77 ha avanzado mucho en la búsqueda de respuestas para lograr el financiamiento para el desarrollo, pero estimó que muchos países desarrollados se oponen con vehemencia al tratamiento de este tema en foros multilaterales.

En ese sentido, estimó que tratar de arreglar a las Instituciones de Bretton Woods no tiene sentido para los países del Sur y sugirió la construcción de capacidades financieras propias, regionales e internacionales, para que los ahorros se queden en sus países y no financien a los más ricos.

Swisslatin / UN News (16.01.2017)