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Gimnasia para combatir la obesidad juvenil (Paho)

Gimnasia para combatir la obesidad juvenil (W)

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanza un plan de acción quinquenal para combatir este flagelo.

Los servicios nacionales  de toda la región de las Américas emprenderán una serie de acciones con el fin de combatir la obesidad en la niñez y la adolescencia, la cual, según la OPS, ha alcanzado “proporciones epidémicas” en el continente americano.

El Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia fue aprobado la semana pasada por el 53º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y ahora se debe pasar a ponerlo en práctica.

Una epidemia de consumo excesivo

Datos recientes indican que el sobrepeso y la obesidad afectan del 20% al 25% de las personas menores de 19 años en América Latina y a un tercio de los niños y adolescentes de entre 6 y 19 años en los Estados Unidos.

Los factores clave que impulsan esta epidemia son el consumo excesivo de alimentos procesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional —especialmente la llamada “comida chatarra” y “comida rápida”— junto con el consumo de bebidas endulzadas con azúcar (refrescos endulzados) y bajos niveles de actividad física.

Mala comida y menos ejercicios en la escuela

“Los niños están comiendo demasiados productos alimenticios con alto contenido calórico y bajo valor nutricional y están pasando menos tiempo realizando actividades físicas en la escuela y al aire libre”, señaló Chessa Lutter, asesora regional de la OPS en alimentación y nutrición.

“Pero la respuesta no solo consiste en decirles que coman mejor y sean más activos. Tenemos que cambiar los ambientes donde se desenvuelven de manera que tomar decisiones saludables sea la alternativa más fácil para niños y padres por igual”, agregó.

El plan quinquenal de la OPS

El plan de acción plantea cuatro líneas principales para ayudar a los países a reducir las tasas de obesidad en niños y adolescentes, comenzando por la promoción de la lactancia materna. Se insta a los países que la promuevan la en sus servicios de atención primaria de salud, mediante la certificación de “Hospitales Amigos del Niño” y del cumplimiento más estricto del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.

El segundo eje es promover alimentos más saludables y más actividad física en las escuelas: En las escuelas se debe restringir la disponibilidad de productos alimenticios procesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional y de bebidas endulzadas con azúcar; en lugar de ello, se debe ofrecer a los estudiantes alimentos más saludables y agua. Además, la actividad física debe ocupar al menos 30 minutos de la jornada escolar.

Impuestos para la comida chatarra

La tercera línea de acción es poner impuestos a la comida chatarra y restricciones para su comercialización, para ayudar a reducir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos poco saludables porque se traduce en un aumento en los precios de estos productos.  También se exhorta a restringir la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños y adolescentes, y a adoptar normas que hagan obligatorio el uso de etiquetas fáciles de leer en los envases y que se indique el valor nutritivo del producto.

Por último se recomienda mayor acceso a los espacios recreativos y a los alimentos nutritivos, poner en práctica iniciativas como las “ciclovías recreativas” –el cierre de calles los fines de semana de manera que se usen para montar bicicleta y otros fines recreativos– y se insta a desarrollar programas que brinden apoyo a granjas agropecuarias pequeñas y medianas a fin de incrementar la disponibilidad de alimentos frescos.

Swisslatin (9.10.2014)


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