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La mano dura no funciona (Foto PNUD)

La mano dura no funciona (Foto PNUD)

El PNUD recomienda políticas duraderas basadas en la prevención de los delitos por medio de la inclusión.

La inseguridad es un reto compartido y un obstáculo para el desarrollo social y económico en todos los países de América Latina en 2014, según el informe “Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina” del Programa de Desarrollo de la ONU (PNUD).

Para el organismo no basta sólo con medidas de control del delito; para una reducción duradera de la inseguridad en la región, y recomienda en su informe políticas orientadas hacia la mejora de la calidad de vida de la población.

En particular medidas con prevención del delito y la violencia por medio de un crecimiento incluyente, creación de instituciones de seguridad y justicia eficaces, además de medidas para estimular la convivencia social.

Paradoja

En la última década la región ha sido escenario de dos grandes expansiones, la económica pero también la delictiva. Pese a las mejoras sociales, la región sigue siendo la más desigual y la más insegura del mundo.

Mientras los índices de homicidio disminuyen en otras regiones, el problema ha aumentado en América Latina, que registra más de 100 mil asesinatos cada año, llegando a superar un millón de asesinatos entre 2000-2010. Si bien la tasa de homicidios se ha estabilizado e incluso ha disminuido en algunos países, todavía es alta: en 11 de los 18 países, la tasa es mayor a los 10 asesinatos por cada 100,000 habitantes, nivel considerado epidémico.

El robo, principal delito

En los18 países analizados: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, la percepción de seguridad se ha deteriorado y el robo se ha triplicado en los últimos 25 años, convirtiéndose en el delito que más afecta a los latinoamericanos.

Entre las otras amenazas principales que se entrecruzan e impactan negativamente a la región el informe desglosa el delito callejero;  la violencia y el delito ejercido en contra y por los jóvenes; la violencia de género; la corrupción (la apropiación indebida de los bienes públicos, cuya provisión es responsabilidad del Estado); la violencia por parte de actores estatales y la delincuencia organizada.

La mano dura no funciona

Una de las principales lecciones aprendidas en la región es que las políticas de “mano dura” no funcionan: la fuerte represión  policial y penal a menudo ha coincidido con altos índices de criminalidad, dice el informe.

“Las experiencias analizadas confirman que un enfoque que proteja los derechos a una vida digna y la integridad física y material es la base de la seguridad ciudadana, que es un bien público al cual todas las personas deben tener acceso y, como tal, su provisión es responsabilidad del Estado”, subraya el informe del PNUD.

Swisslatin (07.01.2014)