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Cultura de arroz en Asia (WB)

Cultura de arroz en Asia (WB)

Es una necesidad imperiosa para luchar contra las consecuencias del cambio climático, señala informe.

Un nuevo informe de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) enfatiza sobre la necesidad de una rápida transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios para adaptarse a un planeta cada vez más cálido.

La agricultura -incluyendo la silvicultura, la pesca y la ganadería-, genera cerca de una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo. El sector agrícola debe hacer más para combatir el cambio climático, mientras se esfuerza en superar su impacto, según la última edición del informe sobre “El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2016” (SOFA, por sus siglas en inglés).

Parar de seguir haciendo como siempre

La FAO advierte que la estrategia de “seguir haciendo como siempre” puede convertir a millones de personas más en víctimas del hambre, lo que no sucedería en un futuro sin cambio climático. La más afectada sería la población de las zonas pobres en África subsahariana, Asia meridional y el Sudeste asiático, en especial los que dependen de la agricultura para su sustento. La seguridad alimentaria en muchos países empeorará en el futuro si se actúa hoy.

Renovar los sistemas agrícolas y alimentarios será complejo debido a la gran cantidad de actores involucrados, la multiplicidad de los sistemas agrícolas y de procesado de alimentos, y las diferencias entre los ecosistemas. Sin embargo, los esfuerzos deben comenzar en serio ya, pues se prevé que los efectos adversos del cambio climático empeorarán con el tiempo, según pone de relieve el informe.

Apoyo a los pequeños agricultores

El informe de la FAO subraya que el éxito en la transformación de los sistemas alimentarios y agrícolas dependerá en gran medida en apoyar con urgencia a los pequeños productores a adaptarse al cambio climático. En los países en desarrollo viven cerca de 500 millones de familias de pequeños agricultores que producen alimentos y otros productos agrícolas dentro de una enorme variedad de condiciones agroecológicas y socioeconómicas. Las soluciones tienen que adaptarse a esas condiciones; no hay una solución única para todos los casos.

El informe SOFA 2016 describe formas alternativas y económicamente viables de ayudar a los pequeños productores a adaptarse y que los medios de vida de las poblaciones rurales -a menudo las más expuestas a las amenazas del cambio climático- sean más resilientes.

Prácticas “climáticamente inteligentes”

El informe aporta evidencias de que la adopción de prácticas “climáticamente inteligentes”, como variedades de cultivos eficientes en el uso de nitrógeno y tolerantes al calor, la labranza cero y la gestión integrada de la fertilidad del suelo, aumentarían la productividad y los ingresos de los agricultores. Solamente la adopción generalizada de prácticas eficientes en el uso del nitrógeno reduciría el número de personas en riesgo de subalimentación en más de 100 millones de personas.

También identifica vías para reducir la intensidad de emisiones de la agricultura. Por ejemplo, las alternativas que conservan agua en vez de inundar los arrozales, pueden reducir drásticamente las emisiones de metano en un 45 por ciento, mientras que las emisiones del sector ganadero se pueden reducir hasta en un 41 por ciento a través de la adopción de prácticas más eficientes.

Swisslatin / FAO News (25.10.2016)