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biocombustible

(foto FAO)

La FAO destaca que es posible hacer participar a la agricultura familiar en la cadena de producción de los biocombustibles, y que se deben incentivar políticas para reducir los riegos a la seguridad alimentaria y al medio ambiente que puede generar la producción de cultivos energéticos.

La postura del organismo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura fue presentada ante los principales actores del desarrollo de los biocombustibles de la región, durante el VI Seminario Latinoamericano y del Caribe de Biocombustibles, destinado a analizar la seguridad energética de la región y su desarrollo sostenible.

El ejemplo brasileño

Una tendencia destacada en la producción de biocombustibles es la que se desarrolla en Brasil, cuyo exitoso Programa Nacional de Producción y Uso del Biodiesel es un ejemplo de la inclusión de la agricultura familiar en la cadena de producción de los biocombustibles.

“Las empresas deben realizar un porcentaje mínimo de compras de materias primas a los pequeños agricultores o sus cooperativas, ofrecer contratos anticipados y asistencia técnica para participar del programa. Actualmente, más de cien mil familias se benefician con una adición de sólo 5% de biodiesel al diesel fósil”, explicó Felipe Duhart, responsable de Bioenergía de la FAO.

El bioqueroseno en la aviación

Otra tendencia interesante en biocombustibles es la perspectiva de producción y utilización del bioqueroseno en la aviación, con el cual ya se han realizado pruebas en vuelos comerciales.

Según la FAO, en los últimos años, han ocurrido avances tecnológicos de instituciones de investigación y desarrollo para la utilización de enzimas, microorganismos y algas, que permiten una elevada producción de biocombustibles de segunda generación que no compiten con los alimentos.

Biogás y electricidad

Un aspecto positivo destacable es la utilización integral de los residuos generados por las agroindustrias, como la cañera, y por las actividades pecuarias, para generación de biogás y electricidad. De esta manera es posible complementar la producción de energía en la unidad productiva y evitar la contaminación con residuos líquidos o sólidos de biomasa, generando un valor agregado al negocio.

La agencia destacó también los avances tecnológicos de instituciones de investigación y desarrollo para la utilización de enzimas, microorganismos y algas, que permiten una elevada producción de biocombustibles de segunda generación que no compiten con los alimentos.

Swisslatin (09.10.2012)