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Una niña recibe la vacuna contra el sarampión y la rubeola en un centro apoyado por UNICEF en Bani Alhareth, Yemen, en febrero de 2019. (foto UNICEF / Aidroos Alaidroos)

Miles de niños menores de 5 años están falleciendo por niveles de vacunación peligrosamente bajos contra el sarampión y grandes epidemias en varios países que han puesto en alarma a la Organización Mundial de la Salud. Un nuevo informe pide a los Estados que aumenten su cobertura de inmunización y combatan la desinformación.

Las muertes e infecciones por sarampión en 2019 están superando sustancialmente al número de víctimas del año pasado cuando más de 142.000 personas murieron por la enfermedad prevenible, aseguró este jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En una advertencia sobre los niveles de vacunación peligrosamente bajos y los grandes brotes en varios países, impulsados por las “campañas de desinformación” de las redes sociales, la agencia de salud de la ONU insistió en que cualquier cobertura de menos del 95% corre el riesgo de provocar un brote.

En Samoa, por ejemplo, solo el 31%  de las habitantes  de la isla tienen inmunidad contra el sarampión, dijo la OMS, destacando el impacto que tienen los mensajes en las redes sociales de un solo grupo antivacunas.

La situación ha resultado en una gran crisis de salud, con hospitales y clínicas, según se informa, abrumados y con dificultades para tratar a los más vulnerables, niños menores de cinco años, y otros pacientes con enfermedades crónicas, incluida la diabetes.

“La información errónea que se transmite a través de los canales de las redes sociales realmente está afectando las decisiones de los padres sobre si van a vacunar a sus hijos y la consecuencia es que los niños están desarrollando sarampión y algunos  están muriendo”, dijo la doctora Kate O’Brien, de la OMS.

Agregó que todo el mundo es consciente de que existe una vacuna segura, efectiva, asequible y ampliamente disponible para prevenir el sarampión, que existe desde hace 50 años: “Cientos de millones de personas han recibido la vacuna y es un fracaso realmente colectivo que estos brotes estén ocurriendo y que haya aumento en el número o casos y muertes, y la razón subyacente es que las personas no se están vacunando”.

Hoy en día, la cobertura mundial promedio de la vacuna contra el sarampión es de alrededor del 86%, en comparación con el 72% en el año 2000, una medida que  ha salvado a más de 23 millones de vidas durante ese tiempo, según ha acreditado esta agencia de la ONU

Aunque este es un logro importante de salud pública, y la razón por la cual las muertes por sarampión desde el cambio de siglo disminuyeron de 535.000 a 142.300 el año pasado, se ha avanzado poco en mejorar la cobertura de la vacuna “en aproximadamente una década”, explicó  O’Brien.

Los casos están en aumento

“Estamos en una trayectoria que va absolutamente en la dirección equivocada (…) no es solo un fenómeno de 2018. En realidad, estamos viendo un aumento en los casos reportados hasta la fecha en 2019 que excederá sustancialmente el número en 2018 “, agregó.

Según los últimos datos de sarampión, los  614,915 casos sospechosos y 413,308 confirmados en 2019 suponen un aumento frente a los 483.215 sospechosos y los 333.445 confirmados en 2018.

“Realmente tenemos que pasar de apagar incendios y responder a brotes todo el tiempo y fortalecer los programas esenciales de inmunización para que no enfrentemos estas situaciones país por país, mes tras mes, año tras año”, insistió O’Brien.

Añadió que la mejor manera para que los países se protejan es tener un programa de inmunización sólido, basado en una vacuna de dos dosis donde la primera se administra a los bebés “a la edad más temprana posible”.

Tras señalar que algunos países no cuentan con una política de segunda dosis, la funcionaria de la OMS instó a todos los Ministerios de Salud a incorporar esta medida en sus programas nacionales de inmunización como un estándar global.

La medida contribuiría a mejorar la resistencia de la comunidad al sarampión, que se considera ampliamente como una “prueba de fuego” para el sistema de salud de cualquier país, indicó.

El sarampión está vinculado a la “amnesia inmune”

Subrayando el impacto más amplio de la enfermedad, la doctora también citó la evidencia publicada recientemente que muestra que contraer el sarampión también puede dañar la “memoria” del sistema inmune durante meses o incluso años después de la infección.

Esta “amnesia inmune” deja a los sobrevivientes vulnerables a otras enfermedades potencialmente mortales como la gripe o la diarrea severa”, explicó.

El sarampión, que es altamente contagioso, se transmite a través de fluidos de la nariz, la boca o la garganta de las personas infectadas. Es más probable que afecte a los jóvenes mal alimentados, especialmente aquellos que tienen una insuficiencia de vitamina A, o cuyos sistemas inmunes se han debilitado por el virus del VIH, el SIDA u otras enfermedades.

Los síntomas iniciales, que generalmente aparecen entre 10 y 12 días después de la infección, incluyen fiebre alta, secreción nasal, ojos inyectados en sangre y pequeñas manchas blancas en el interior de la boca. Varios días después, se desarrolla una erupción cutánea, que comienza en la cara y la parte superior del cuello y se extiende gradualmente hacia abajo.

Las complicaciones incluyen ceguera, hinchazón cerebral (encefalitis), diarrea severa e infecciones respiratorias como la neumonía.

El peor impacto recae sobre las naciones subsaharianas

Los más afectados, y donde se produce el mayor número de muertes, son los países “donde muchos niños no tienen la oportunidad de ser vacunados de manera persistente”, especialmente en los Estados del África subsahariana.

Por regiones, la OMS estima que África registró un total de 1.759.000 casos y 52.600 muertes el año pasado.

En la del Mediterráneo Oriental, hubo 2.852.700 casos y 49.000 muertes; en Europa, 861.800 casos y 200 muertes; en el sudeste asiático, 3.803.800 casos y 39.100 muertes; en el Pacífico occidental, 408.400 casos y 1300 muertes, y en las Américas, hubo 83.500 casos.

En 2018, los países con el mayor número de infecciones fueron la República Democrática del Congo, Liberia, Madagascar, Somalia y Ucrania, asegura la Organización Mundial de la Salud. Juntos, estos cinco países representaron casi la mitad de todos los casos de sarampión en todo el mundo.

En la República Democrática del Congo, que está luchando contra la inseguridad vinculada a grupos armados y un brote del virus del Ébola que se ha cobrado más de 2000 vidas, la epidemia de sarampión en curso es el mayor brote jamás visto a nivel mundial, con más de 5000 muertes desde enero de este año. Nueve de cada diez víctimas del brote de la República Democrática del Congo eran niños menores de cinco años.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, más del 90% de las víctimas del sarampión, 4500, han sido niños menores de cinco años.

Swisslatin / ONU Noticias (06.12.2012)