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afiche OMS

Afiche de la presente campaña de la Organización Mundial de la Salud (foto OMS)

Durante la celebración de su 70º aniversario y con motivo del Día Mundial de la Salud, la ONU destaca la necesidad de fomentar la cobertura sanitaria universal en un mundo en el que al menos la mitad de la población carece de servicios esenciales de salud.

Con la meta de aliviar esta carencia, la Organización Mundial de la Salud hace un llamamiento a los líderes mundiales para que fomenten e inviertan en la cobertura sanitaria universal, tal y como se recoge en el objetivo número 3 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

No cabe duda de que el derecho a la salud, y en especial a la asistencia médica, forman parte de la Declaración Universal de Derechos Humanos, recuerda por su parte la  Organización Panamericana de la Salud. Sin embargo y pese a esa afirmación, esta Organización indica que actualmente la totalidad de los habitantes de las Américas no consiguen beneficiarse de la cobertura médica y el acceso a los servicios de salud.

Para mejorar la situación y aprovechando la conmemoración del Día Mundial de la Salud, la OPS se ha propuesto derribar las barreras para que todos los habitantes del continente americano puedan favorecerse esa cobertura y esos servicios.

Bajo el lema “Salud para tod@s”,  que ha guiado a la Organización Mundial de la Salud durante setenta años, su sucursal para las Américas busca garantizar el acceso universal a los servicios sanitarios públicos en un escenario donde, a nivel mundial, por lo menos la mitad de la población carece de de la atención sanitaria que precisa.

Esta situación provoca que millones de personas se vean abocadas a un gasto en salud que no se pueden permitir o les empobrece.

La inversión pública en salud sigue bastante baja

El director de sistemas y servicio de la Salud, James Fitzgerald, destaca en una entrevista con Noticias ONU  los progresos “importantes” experimentados por los sistemas de salud regionales, pero indicó que ciertas áreas de población, como las zonas rurales se enfrentan a retos particulares en términos de accesibilidad. Lo mismo sucede para determinados sectores de población como los afrodescendientes, las mujeres y los niños.

Los principales obstáculos para conseguir el objetivo de la cobertura sanitaria universal vienen condicionados por impedimentos físicos o geográficos, la capacidad económica, la deficiente calidad del servicio o la discriminación que pueden llegar a sufrir ciertos grupos de personas.

Por ejemplo, tres de cada diez personas en las Américas no tienen acceso a servicios sanitarios por razones económicas.

“Otra barrera que existe es la financiera. La inversión pública en salud sigue bastante baja en algunos países. Los propios Estados Miembros de la OPS han decidido que el PIB para la salud alcance progresivamente un 6% pero seguimos alrededor de una media del 4%, lo que refleja que algunos países no están llevando a cabo esa inversión”, asegura Fitzgerald.

Fitzgerald añade que los recursos humanos, la falta de habilidades en la atención primaria y la segmentación del sistema también forman parte de los problemas de las zonas desatendidas.

Ante estas dificultades, la ex-presidenta de Chile, Michelle Bachelet indica que la región se enfrenta a retos relacionados con la trascendencia que piden una acción colectiva a través de políticas de estado, de servicios y de industrias, que no estén obcecadas por la “mercantilización de sus necesidades”, y de una sociedad civil informada y participativa.

“Hay una urgencia en que los caminos de la salud, del servicio público y de la política están llamados a converger. Lograr que actuemos y que lo hagamos en una misma dirección. Es decir, tenemos el reto de construir consensos nacionales e internacionales para que exista salud universal para todos y en todas partes”, comentó durante un evento en sede de la de la Organización en Washington D.C 

Vigencia de la Conferencia sobre atención primaria de Alma-Ata

Bachelet destacó que “los avances en la región no han sido fruto de la casualidad” y desde que se optó por seguir la vía trazada por la Declaración de Alma-Ata se alcanzó un hito fundamental.

“La prueba de la historia ha demostrado que lo anunciado en aquella lejana Conferencia de 1978 no solo se encuentra vigente, sino que sus principios, valores y estrategias resuenan con más fuerza ante las problemáticas complejas que vivimos en el mundo de hoy”.

“Cuatro décadas después su huella sigue entre nosotros ofreciendo una orientación que sustenta parte importante de los consensos que se necesitan para lograr la salud universal. Si la noción de la salud como un derecho humano y el inconformismo frente a las brechas sociales suenan pertinentes hoy, es porque la Conferencia de 1978 hizo mucho más que dejar establecido un buen diagnóstico propuso caminos de acción”.

A continuación, destacó que aplicar los once objetivos de la Agenda sostenible de las Américas 2018-2030 pasa por cumplir desafíos como reforzar la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades, solucionar problemas de acceso en áreas rurales y remotas y proteger las condiciones laborales de los trabajadores de la salud.

“Una mejor salud solo se alcanzará como tarea colectiva”

La ex-mandataria chilena finalizó su intervención instando a fortalecer la alianza entre las comunidades, la sociedad civil y el sector privado a través de la pedagogía y aprovechar el potencial de la colaboración entre países de la región “porque en esta materia no hay ni milagros ni atajos. Lo que hay es un largo camino de trabajo colectivo, el largo camino que lleva a hacer más justicia para todos y todas.”