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Zeid Ra'ad Al Hussein (Foto UN)

Zeid Ra’ad Al Hussein (Foto UN)

Con alarmante regularidad, los derechos humanos son ignorados y violados, a veces hasta un grado sorprendente. 

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Zeid Ra’ad Al Hussein reflejó la impotencia con que el mundo se enfrenta a la crueldad del terrorismo el algunos países del mundo al inaugurar este lunes en Ginebra la 28° sesión del Consejo de la ONU para estos derechos.

El derecho humanitario internacional y el derecho internacional de los derechos humanos no pueden ser burlado o eludidos, reiteró el Alto Comisionado, al tiempo que volvió a rechazar el terrorismo. Y, sin embargo, -lamentó- con alarmante regularidad, los derechos humanos son ignorados y violados, a veces hasta un grado sorprendente.

La carta de la ONU y reestructuraciones

Para defender estos derechos y luchar contra el terrorismo Zeid Ra’ad Al Hussein apeló a la conducta de los Estados miembros en relación con sus obligaciones de respetarlos. También anunció cambios en la estructura de su organismo, como la descentralización para darle más poder a las sedes regionales.

El Alto Comisionado recordó ante los delegados, los principios de la Carta de la ONU que “reafirma la fe en los derechos fundamentales;  la dignidad y valor de la persona humana; la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; y establecer las condiciones bajo las cuales la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y otras fuentes del derecho internacional”.

También sostuvo que las violaciones a los Derechos Humanos no se generan de forma espontánea. Son el resultado de decisiones políticas, que limitan la libertad y la participación, y crean obstáculos para la distribución justa de los recursos y oportunidades. dijo.

La elasticidad de los derechos

También se refirió a la elasticidad con que algunos aplican ciertos derechos, “bajo circunstancias excepcionales”, como aquellos países que abogan por los derechos humanos de las mujeres y los de las comunidades LGBT, pero se resisten a cualquier sugerencia de que esos derechos se extiendan a los migrantes en situación irregular, por ejemplo.

Un Estado puede observar escrupulosamente el derecho a la educación, pero brutalmente acabar con la oposición a las opiniones políticas. Un tercer Estado viola integral los derechos políticos, civiles, económicos, sociales y culturales de su pueblo, defendiendo enérgicamente los ideales de los derechos humanos antes de que sus compañeros.

Circunstancias excepcionales

El Alto Comisionado criticó además, el hecho de que algunos responsables políticos se convencen de que sus circunstancias son excepcionales, creando una nueva realidad totalmente imprevistas por las leyes.

Esta lógica la justifican lanzando nuevo tipo de guerra, refiriéndose así a los Estados terroristas, que torturan y discriminan a sus ciudadanos. Ni el terrorismo, ni la globalización, ni la migración son cualitativamente nuevas amenazas que pueden justificar el vuelco de los fundamentos jurídicos de la vida en la Tierra, subrayó.

Swisslatin (02.03.2015)