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Gabor Rona, experto sobre mercenarios (UN)

Gabor Rona, experto sobre mercenarios (UN)

Con apoyo de la ONU el objetivo del encuentro es desarrollar una serie de estrategias y técnicas para detectarlos.

Expertos de 70 países y ministros de Interior y Asuntos Exteriores celebraron en Madrid una reunión respaldada por el Comité del Consejo de Seguridad de la ONU contra el Terrorismo para discutir maneras de evitar que combatientes extremistas se unan a grupos terroristas en el extranjero.

El objetivo del encuentro ha sido desarrollar una serie de estrategias y técnicas para guiar a los Estados miembros en sus esfuerzos por abordar el problema de los extremistas que se enrolan en grupos como ISIS.

Según la ONU, más de 25.000 de estos rebeldes se han dirigido a zonas de conflicto para unirse a ISIS. Esto incluye a cientos provenientes de países europeos como el Reino Unido, Francia y España, pero también de algunos países latinoamericanos.

Los terroristas de ISIS se han hecho con el control de grandes territorios en Iraq y Siria, donde están cometiendo actos atroces y crímenes contra la humanidad.

Detectarlos y enjuiciarlos

La reunión de Madrid permitió intercambiar puntos de vista y experiencias, sobre las diferentes maneras de asegurar su detección, reducir su reclutamiento, prevenir sus viajes y garantizar su enjuiciamiento y la rehabilitación de aquellos que regresan. Hasta ahora cada gobierno aplica su propia política, sobre las bases de leyes nacionales.

Cabe recordar que el año pasado el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución, instando a los Estados miembros a tomar medidas para controlar el flujo de estos terroristas, de cara a la amenaza de que vuelvan a sus países de origen para lanzar ataques.

Un asunto de mercenarios

Por otro lado, Gabor Rona, miembro del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre el uso de mercenarios, gran parte de estos combatientes provienen de una variedad de países, probablemente 80, si bien la mayoría son de Medio Oriente y Rusia.

El Grupo de Trabajo evalúa en un reciente informe la creciente actividad de estos combatientes y su impacto sobre los derechos humanos. El informe será presentado ante la Asamblea General en noviembre.

Una de sus conclusiones señala que estos combatientes son más proclives a cometer violaciones de derechos humanos, desde ataques contra civiles a la tortura, debido a que no provienen de esa población local y les importa menos conseguir un resultado pacífico.

Un problema de sociedad

El estudio presenta además recomendaciones para los Estados sobre cómo prevenir y reaccionar a las actividades de los mercenarios, especialmente en acciones centradas en la prevención más que en el castigo.

Según Gabor Rona, esta nueva forma de mercenariado, refleja un problema fundamental de la sociedad, como la falta de educación, la pobreza, el desapego social. Pero no se puede combatir el terrorismo ni a los mercenarios impidiéndoles viajar. Cualquier esfuerzo que no tenga eso en cuenta está destinado al fracaso”, dijo.

Swisslatin / UN News (28.07.2015)


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