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jovén

(foto Archivo)

El adulterio es un tema casi tabú que divide a los países miembros de la ONU según sus culturas y tradiciones. No obstante,  el Grupo de Trabajo sobre la discriminación contra las mujeres urgió esta semana a los gobiernos a revocar las leyes que penalizan el adulterio.

En particular aquellas leyes que castigan con penas que van desde la imposición de multas hasta la muerte a pedradas o por ahorcamiento a las mujeres denunciadas por infidelidad a sus maridos.

No es un delito

La presidenta de ese grupo de expertos, Kamala Chandrakirana, sostuvo que por ningún motivo el adulterio debe clasificarse como delito.

Al término de su quinta sesión de trabajo, el Grupo declaró que según algunas tradiciones, costumbres y sistemas legales, el adulterio podría constituir una ofensa civil con consecuencias legales en los casos de divorcio y en el otorgamiento de la custodia de los hijos o la negación de pensiones alimenticias.

Sin embargo, no debe ser un delito penal ni castigarse con multas, prisión, azotes y mucho menos con la muerte, insistieron los expertos.

Discriminación legal y social

“Las previsiones de los códigos penales a menudo no tratan igual a las mujeres y a los hombres y disponen sanciones más duras para las mujeres. Además, en algunos países el testimonio de las mujeres vale la mitad que el de los hombres”, destacó Chandrakirana.

Agregó que mientras el adulterio sea un delito penal las mujeres seguirán afrontando violaciones a sus derechos humanos de dignidad, privacidad e igualdad, y la discriminación continuará existiendo.

En Latinoamérica

En muchos países latinoamericanos prevalece la figura del adulterio en los sistemas legales, que los consideran delito y se utiliza para acelerar los casos de divorcio en materia civil, sin que los acusados, sean hombres o mujeres, corran riesgo de pena de muerte.

La legislación mexicana, por ejemplo, estableció esta figura para “controlar el desenfreno de la realización de esta conducta y con ello la conservación de buenas costumbres, para no comprometer, atacar, lesionar la moral sexual familiar.”

Swisslatin (20.10.2012)