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estatuas de futbolistas

(foto archivo)

Según la FIFA, normalmente la construcción de una estatua a un jugador de fútbol es más bien un tributo póstumo y una norma actualmente vigente, pero el deporte rey cuenta con abundantes excepciones a esa regla. Tal vez un efecto de moda.

La Liga inglesa es un ejemplo, donde el Manchester United hace cuatro años honró a Denis Law y Bobby Charlton, ambos aún en plena forma, con una estatua en la que aparecían en vena celebratoria con el tercer miembro de la Sagrada Trinidad de los Diablos Rojos, George Best (en la foto).

El último ha sido Ferguson figura en Old Trafford. “Normalmente la gente se muere antes de que le hagan una estatua, ¡así que estoy venciendo a la muerte!”, declaró a la prensa luego que su esposa Cathy develaba la estatua de  las “Leyendas Vivas”.

Tampoco hay que olvidar que en el paseo del nuevo Wembley se yergue imponente una majestuosa representación del famoso Bobby Moore.

En otras latitudes

Los ingleses no están sólo en esta moda de construir monumentos de bronce y de mármol para sus estrellas del balompié. En Portugal, Eusebio, ha sido distinguido de manera similar en el Estadio de la Luz del Benfica, y  ha visto como su efigie se ha ido convirtiendo en una especie de atracción turística.

Pero quizás la más espectacular y la más antigua, fue erigida en la ex Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) el país “especialista” en monumentos de este estilo, particularmente a las glorias políticas.

Lev Yashin en la ex URSS

En el coliseo del Dinamo de Moscú se encuentra la escultura de bronce del gran Lev Yashin. El legendario guardameta soviético ha quedado inmortalizado en su estatua en plena zambullida.

Alfredo Di Stefano, “la Saeta Rubia”, un ídolo reverenciado en el Real Madrid, posee también su estatua celebrando un tiro libre en la semifinal de la Copa de Europa de 1958, erigida en el centro de entrenamiento del club, como fuente de inspiración para los incipientes fenómenos merengues.

También en América Latina

En Argentina jugadores y hasta un entrenador comparten este honor. Boca Juniors, erigió estatuas a Martín Palermo y a Juan Riquelme junto a la del sin par Diego Maradona en el museo del club.

En Colombia el artista colombiano Amílkar Ariza, por su parte, talló una representación de siete metros de alto de Carlos Valderrama, e incluso le pintó su inconfundible melena en el pueblo natal del Pibe, Santa Marta, en 2006.

En México, la ciudad de Veracruz destaca la reproducción de Hugo Sánchez en una de sus características chilenas y en Salvador de Bahía, en Brasil se erige soberana la estatua del gran Pelé.

Un entrenador para el bronce

En Argentina, Racing Club, el equipo argentino que un día disputó un famoso duelo en el Campeonato Mundial de Clubes contra el Celtic de Stein, ha enaltecido a uno de sus entrenadores más emblemáticos, Reinaldo Merlo, que condujo al club hasta su primer título en 35 años, con una escultura del artista plástico Daniel Zimmermann.

En estos casos, estos ídolos del fútbol han sido esculpidos antes de colgar las botas. Una forma de vencer la muerte y de atraer turistas.

Swisslatin (02.12.2012)