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Contaminación industrial - Foto UN/ John Issac

Contaminación industrial – Foto UN/ John Issac

El Banco Mundial estima necesario una acción inmediata al margen de las convenciones internacionales.

Los signos del calentamiento global son cada vez más evidentes y frecuentes y preocupan a los órganos de la Gobernanza mundial. Un exceso de condiciones climáticas extremas está observándose en todo el planeta.  En varios países se han registrado las temperaturas promedio  más altas desde que existen estadísticas al respecto, como en Australia y Estados Unidos, por nombrar algunos casos.

Para Jim Yong Kim presidente del Grupo del Banco Mundial, el cambio climático debe ocupar un lugar prioritario en los programas organismo porque el impacto del calentamiento global pone en peligro todos los avances en materia de desarrollo logrados en las últimas décadas.

A su juicio, si no se toman medidas pronto, el futuro será desalentador. A fines del año pasado, el Banco Mundial  dio a conocer un informe que concluyó que la temperatura del planeta podría elevarse en 7,2 grados Fahrenheit (4 grados Celsius) para fines de este siglo si ahora no se adoptan medidas concertadas.

Tiempos de tormentas

Según sostiene la Organización Meteorológica Mundial  (OMM), si el mundo es más cálido, los mares se elevarán entre 1,5 y 3 pies, poniendo en riesgo a cientos de millones de habitantes de las ciudades costeras de numerosas islas.

Por otro lado, el recalentamiento global hará que las tormentas que alguna vez se pensó que pudieran ocurrir “una vez cada 100 años” podrían convertirse en algo habitual, y tal vez sucedan anualmente.

Por ello, al tiempo que avanzan las negociaciones en la ONU sobre el clima, es necesaria una acción inmediata al margen de las convenciones internacionales. En todas partes, los gobiernos deben centrarse dónde obtener el mayor impacto para reducir las emisiones y crear capacidad de adaptación en las ciudades, las comunidades y los países.

A juicio del Banco Mundial, las seis grandes economías -que actualmente representan dos tercios de las emisiones de dióxido de carbono mundiales provenientes del sector energético- deben mostrar un fuerte liderazgo en este sentido.

Eficiencia energética y tecnologías más limpias

La prioridad principal del mundo debe ser conseguir flujos de financiamiento y obtener precios correctos en todos los aspectos del costo energético para respaldar el crecimiento con bajas emisiones de carbono.

El logro de un precio del carbono predecible que refleje con precisión los costos ambientales reales es clave para obtener una reducción de las emisiones a gran escala. Tarifas de la energía adecuadas también pueden proporcionar incentivos para las inversiones en eficiencia energética y tecnologías más limpias.

Poner fin a los perjudiciales subsidios a los combustibles

Para el Banco Mundial (BM), un segundo paso inmediato es poner fin a los perjudiciales subsidios a los combustibles a escala planetaria, lo que podría llevar a un descenso del 5% de las emisiones para 2020. Los países gastan más de US$500.000 millones al año en subvenciones a los combustibles fósiles y US$500.000 millones adicionales en otros subsidios, a menudo relacionados con la agricultura y el agua, que son finalmente dañinos para el medio ambiente.

“Ese billón de dólares se podría usar mejor para crear los empleos del futuro, redes de protección social o para vacunas” dice el BM.

Las grandes urbes culpables

Un tercer punto de atención para el BM debería estar en las ciudades. Las 100 urbes más grandes que contribuyen con el 67% de las emisiones relacionadas con la energía son tanto el centro de la innovación para el crecimiento ecológico así como las más vulnerables a la variabilidad del clima.

El BM cita el ejemplo de Nueva York y Río de Janeiro que lideran en el tema del crecimiento bajo en carbono y luchan contra ciertas prácticas que intensifican el cambio climático.

Cambio de políticas del Banco Mundial

Mediante los Fondos de Inversión en el Clima, que se elevan a US$7.000 millones, el BM está gestionando los bosques, extendiendo la energía solar y promoviendo una expansión ecológica  de las ciudades, todo con el objetivo de detener el calentamiento global.

Pero quizás lo más importante, es que el Banco Mundial está realizando una importante revaluación de sus propias prácticas y políticas, con el fin de crear un mecanismo global para ayudar a evitar una catástrofe climática. El BM ya no promueve un crecimiento económico a toda costa como en el pasado, una de sus principales contradicciones en cuanto al clima y medio ambiente.

Swisslatin / Alberto Dufey (28.01.2013)