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Un niño ciego y con albinismo lee Braille en una escuela para niños con discapacidades en Moshi, en la región del Kilimanjaro. (foto: UNICEF/Pirozzi)

El albinismo es una enfermedad genética que afecta a personas de todo el mundo sin distinguir por raza, origen o género. La apariencia de quienes padecen esta condición ha dado lugar a falsas creencias y supersticiones que fomentan su marginación social, una auténtica “cacería” como nos cuenta el cantante Salif Kéita.

Cada 13 de junio, se conmemora el Día Internacional de Sensibilización sobre el Albinismo, este día constituye, de acuerdo con el Secretario General, “una buena oportunidad para manifestar solidaridad con las personas con albinismo y trabajar juntos para que quienes suelen quedar más rezagados puedan vivir sin discriminación ni miedo y disfrutar plenamente de sus derechos humanos”.

Las personas con albinismo son marginadas por su apariencia. La falta de melanina provoca que su piel carezca de pigmentación y muchos consideran que estos rasgos distintivos constituyen un motivo para no relacionarse con ellos.

Prejuicios sobre el albinismo

En algunas comunidades, las creencias y los mitos ponen en peligro constante la seguridad y la vida de las personas con albinismo al llegar pensar que su condición es fruto de la brujería. “En esos momentos comienza la cacería de los albinos”, declara Salif Kéita, un cantante y músico maliense con albinismo.

Otros de los grupos más vulnerables son los niños, dado que su simple apariencia lleva a los demás a tratarlos de manera discriminatoria. “Ir a la escuela era una verdadera batalla. Eres diferente y tienes que luchar con eso”, indican las gemelas, quienes se vieron apoyadas por sus padres ante una sociedad que les hacía sentir que no formaban parte de ella.

La exclusión por albinismo afecta especialmente a las mujeres, que quedan aisladas y son sometidas a abusos y violencia. En algunos casos, se llega a considerar “es culpa de las mujeres”, ya que de forma errónea se piensa que son ellas quienes transmiten la condición, como cuentan las gemelas ghanesas Mawunyo Yakor-Dagbah y Mawuse Yakor-Hamidu.

Mawunyo Yakor-Dagbah y Mawuse Yakor-Hamidu son un ejemplo de que este problema dificulta el aprendizaje, pero no lo impide, puesto que ambas se han visto capacitadas para acceder a la universidad, donde actualmente estudian un máster en contabilidad.

Además, el albanismo afecta a la capacidad visual de las personas que lo padecen. En África, donde predomina esta discriminación, tanto el tono de su piel como los errores que los niños cometen en clase por su falta de visión llevan a los profesores a recomendar a las familias que los envíen al hospital o incluso a un orfanato. “Algunos piensan que, por tu condición, no puedes aprender o trabajar, pero es por su ignorancia y su falta de comprensión”.

La ONU combate la discriminación

El Secretario General ha aprovechado la ocasión para felicitar a la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y el Parlamento Panafricano por haber aprobado un plan de acción sobre el albinismo con el fin de sensibilizar sobre el padecimiento en la región africana.

En este contexto, la experta independiente sobre el disfrute de los derechos humanos de las personas con albinismo ha resaltado que queda un largo camino por recorrer.

“Tomemos un momento para pensar en aquellos que han sido atacados y han perdido sus vidas o han sido mutilados por tener albinismo. Me reconforta el compromiso que existe para poner fin a estas atrocidades. La batalla continúa, pero estamos ganando terreno”.

Swisslatin / ONU news (15.06.2018)ón