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Mujeres hondureñas reciben capacitación de técnicos chilenos para construir e instalar “ollas mágicas”.(foto ONU noticias)

En Chile las “cocinas mágicas” unen a Chile, Honduras, El Salvador y Uruguay contra el cambio climático, participando varias comunidades rurales de esos países, con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones.

Se han diseñado una serie de tecnologías para combatir el cambio climático entre las cuales se encuentran estufas de bajo consumo de energía, conocidas como las “cocinas mágicas”, hornos y secadores solares y hornos de arcilla, entre otros.

Mujeres indígenas en Perú se reúnen con sus pares de China, Bután, Taiwán, India y Papúa Nueva Guinea para compartirles sus conocimientos sobre la papa y la protección de territorios bioculturales.

Por otro lado los pescadores de Belice, enseñan sus técnicas innovadoras de cultivo de algas marinas a agricultores de Cuba y Colombia.

Estas iniciativas y muchas otras que acercan al “sur” del planeta, colmado de países de bajos y medianos recursos, no sólo pueden cambiar la vida de las comunidades y los ecosistemas, sino que aportan en el avance de los  Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, tales como el hambre cero, la acción contra el cambio climático y la igualdad de género.

Desde hace 25 años se lleva a cabo el Programa de Pequeñas Donaciones, un proyecto coordinado por el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), que a través de subsidios del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), ha demostrado que iniciativas comunitarias locales de pequeña escala pueden lograr un impacto positivo sobre los problemas ambientales globales.

“Nosotros entregamos donaciones a las comunidades y ellos desarrollan sus propias soluciones, por ejemplo, cómo hacer manejo participativo de áreas protegidas, cómo proteger la diversidad, cómo enfrentar el cambio climático desde la mitigación, así como desde el punto de vista de adaptación, y cómo manejar el tema de degradación de la tierra”, dice Ana Maria Currea, especialista en comunicaciones y gestión de conocimiento para el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD).

Las más de dos décadas del Programa han apoyado a organizaciones no gubernamentales y comunidades rurales, incluidas mujeres, indígenas y jóvenes, a avanzar en la degradación medioambiental. Estas soluciones ahora están siendo compartidas desde la región de América Latina y el Caribe hacia el resto del mundo y viceversa.

“Nos dimos cuenta de que había un gran vacío entre nuestro éxito a nivel nacional, y a nivel global, y que necesitábamos compartir esos proyectos tan exitosos a nivel regional. Con lo cual creamos una nueva plataforma que se llama la plataforma de cooperación sur-sur para la innovación a nivel comunitario, en donde nosotros apoyamos el intercambio entre comunidades y de la sociedad civil, para que puedan aprender el uno del otro de las prácticas que han desarrollado en el terreno”, explica Currea.

Swisslatin / ONU news (16.02.2018)