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Director Banco Mundial - Foto WB

Director Banco Mundial – Foto WB

“El organismo aboga por “Tolerancia cero” en la corrupción que afecte el financiamiento de sus programas.

Desde que asumiera la presidencia, el nuevo timonel del Banco Mundial (BM) Jim Yong Kim, ha comenzado a combatir un flagelo global y persistente como el de la corrupción. Para el organismo internacional la corrupción asesta un golpe pernicioso al desarrollo.

Las investigaciones realizadas por el Banco y otros organismos de la ONU han demostrado que existe una relación negativa entre el crecimiento y la corrupción. La corrupción actúa como un impuesto regresivo, y castiga a los ciudadanos más pobres y a las empresas más pequeñas.

También restringe el acceso de los ciudadanos más vulnerables los servicios públicos de calidad. La corrupción representa un gran costo para las empresas. Según una estimación, anualmente se roban a los países en desarrollo entre US$20 000 y US$40 000 millones.

En la lucha contra la corrupción el BM ha comenzado por “barrer delante de la puerta de su propia casa”, aplicando tolerancia cero. Entre las medidas para combatir el flagelo promueve una, el de las prácticas del buen gobierno, y al momento de financiar proyectos, investiga para evitar “conductas indebidas”, como las coimas y el amiguismo.

El buen gobierno 

Para el presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim, pocas cuestiones son más importantes que el buen gobierno para el desarrollo y el crecimiento compartido. Las instituciones públicas prestan servicios cruciales como los de salud y educación, de los que dependen en especial los pobres.

“Es en este contexto que la lucha contra la corrupción ha sido y continuará siendo una de las prioridades máximas del Banco. Es decir favorecer las prácticas del buen gobierno,” subraya.

Varios países castigados

El Banco Mundial comenzó a aplicar en casa su lucha contra “las conductas indebidas en sus proyectos”. En total de 609 investigaciones sobre proyectos de financiamientos acordados, procedió a 250 inhabilitaciones en los últimos cuatro años.

Entre estas “inhabilitaciones” destacan proyectos en Haití, país que tiene una larga historia de capitalismo amiguista, en que solo unas pocas personas más cercanas a quienes ejercen el poder obtienen casi todos los beneficios del comercio y los negocios.

Otro caso ha sido el proyecto del puente del río Padma, en Bangladesh, donde la falta de reacción debida por parte de las autoridades ante las pruebas de corrupción condujo al BM a dar por terminado un crédito por valor de US$1200 millones en junio del año pasado.

La respuesta del BM, tras la autocrítica institucional es que se debe seguir asumiendo riesgos para producir resultados en materia de desarrollo, pero se deberá hacerlo con los ojos abiertos. “Tolerancia cero”, es la consigna ahora. Una mala noticia para los gobiernos corruptos de los países en desarrollo, y buena para la gobernanza transparente y honesta. Es de esperar que dure.

Swisslatin / Alberto Dufey (08.02.2013)