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Campaña "Mirar más allá" (Foto Unodc)

Campaña “Mirar más allá” (Foto Unodc)

Lanzada por la UNODC bajo el lema “Productos falsificados, no apoyes el crimen organizado”.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) lanzó una campaña mundial con el objetivo de concienciar a los consumidores sobre los productos falsificados, una industria ilícita que genera 250.000 millones de dólares al año.

Bajo el lema “Productos falsificados, no apoyes el crimen organizado”, la campaña advierte al consumidor que al comprar falsificaciones puede estar financiando bandas transnacionales de delincuencia, además de que puede poner en riesgo su salud y contribuir a generar otros problemas éticos y ecológicos.

Una fuente de lavado de dinero

La campaña insta a los consumidores a “mirar más allá” de los productos falsificados con el fin de alcanzar un mayor entendimiento de las diversas repercusiones de este comercio ilegal.

El tráfico ilícito y la venta de productos falsificados representan una fuente importante de ingresos para los grupos delictivos y les facilitan el lavado de dinero procedente de otras actividades ilegales.

La industria de la falsificación alcanza a toda clase de bienes, desde piezas de motores de automóviles o aviones hasta alimentos para bebés y juguetes para niños.

Medicamentos fraudulentos

Los medicamentos fraudulentos pueden representar también un grave riesgo para la salud de los consumidores. La actividad criminal en este ámbito es un gran negocio: únicamente la venta de medicamentos fraudulentos desde Asia oriental y el Pacífico al Asia sudoriental y África asciende a unos 5.000 millones de dólares por año.

En el mejor de los casos, este tipo de medicamentos puede no contener ningún ingrediente activo. En el peor, los medicamentos pueden contener sustancias químicas desconocidas o potencialmente dañinas.

La lista de medicamentos fraudulentos es extensa y abarca desde analgésicos comunes y antihistamínicos hasta los llamados “medicamentos para mejorar la calidad de vida” como los que se toman para perder peso o tratar la disfunción sexual, pasando por medicamentos que salvan la vida como los fármacos para el tratamiento del cáncer y las cardiopatías.

Trabajadores explotados

La explotación laboral es también uno de los aspectos de la falsificación, con trabajadores irregulares mal pagados que operan sin ninguna normativa de seguridad y con pocos o ningún beneficio social.

El tráfico ilícito de migrantes es también un asunto que se agrava con el negocio de las falsificaciones, pues se ha reportado que estos trabajadores inmigrantes son obligados a vender mercancías falsificadas para pagar las deudas en que incurrieron con sus traficantes.

Repercusiones ambientales

Desde una perspectiva medioambiental, la falsificación plantea un desafío considerable: al no existir normativas al respecto, existen muchas probabilidades de que tintes tóxicos, sustancias químicas y componentes desconocidos usados en productos eléctricos falsos no tengan una gestión de residuos apropiada, causando graves daños al medio ambiente.

Los grupos criminales usan similares rutas y modus operandi para mover mercancías falsificadas que para realizar el contrabando de drogas ilícitas, armas o personas. En 2013, el programa conjunto de UNODC y la Organización Mundial de Aduanas “Container Control Programme” (CCP) detectó mercancías falsificadas en un tercio de los contenedores incautados, a pesar de que dicho programa se concibió inicialmente para interceptar drogas.

Swisslatin (15.01.2013)