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Trabajadores migrantes en un mercado de pescados en Dubai, Emiratos Árabes Unidos (foto OIT/Deloche P)

Una experta de la ONU en derechos humanos expone las terribles dificultades que atraviesan los 120 millones de personas que trabajan en la industria pesquera y no pueden, pese a tener trabajo, satisfacer las necesidades básicas de sus familias, como la comida, la ropa la vivienda, la educación y la atención sanitaria.

Algunos pescadores son golpeados, abandonados a su suerte o hasta arrojados por la borda.

Los bajos salarios y las horrendas condiciones laborales en los barcos pesqueros, las piscifactorías y las plantas de procesamiento tienen un grave impacto en la vida diaria de los trabajadores y sus familias, ha informado este jueves la relatora especial* de la ONU sobre del derecho a la comida, Hilal Elver, al Consejo de Derechos Humanos.

“La mayoría de los 120 millones de personas que trabajan en el sector pesquero, a menudo expuestas a condiciones peligrosas y que trabajan hasta 20 horas al día, no ganan un salario digno. Por lo tanto, no satisfacen las necesidades básicas de sus familias, incluidos alimentos, ropa, vivienda, educación y atención médica “, destacó el experto.

Alrededor de 24.000 trabajadores de la industria pesquera mueren anualmente, y muchos más resultan  gravemente heridos, incluso de modo permanente.

Las personas que trabajan en piscifactorías sufren a menudo graves problemas de saluddebido a la exposición a sustancias químicas tóxicas. Sin embargo, ni ellos ni sus familias  reciben compensación alguna porque tienden a trabajar de manera informal fuera de los planes nacionales de protección laboral y social, lo que hace que las familias caigan en la pobreza.

Las mujeres y los niños son invisibles en el sector pesquero

“Las mujeres trabajan en empresas procesadoras de pescado, pelan camarones congelados sin ningún tipo de protección durante numerosas horas al día, en entornos húmedos y con salarios mínimos, la mayoría de las veces incluso como miembros de la familia sin remuneración”, dijo Elver.

Añadió que, además, se les pide a los niños que trabajen para ayudar a sus familias en la búsqueda de alimentos, pero que a menudo son explotados como mano de obra barata en los barcos de pesca, sin tener en cuenta los peligros que comporta  el trabajo.

Los casos de abuso físico y de explotación laboral en el sector pesquero son generalizados. Los trabajadores migrantes en particular suelen ser objeto de trata y se ven obligados a trabajar en barcos de pesca.

“Estos trabajadores permanecen atrapados en el mar durante años, sin paga  y sin contacto con sus familias”, agregó Elver, quien explicó que “apenas obtienen suficiente comida para comer” o “el capitán los golpea si piensa que no están trabajando lo suficiente, y en casos extremos, son abandonados en un puerto extranjero o incluso arrojados por la borda”.

Los Estados deben proteger a los pescadores

La relatora especial pidió a los Estados a cumplir con sus obligaciones legales de respetar, proteger y garantizar el derecho a la alimentación de las personas que trabajan en el sector pesquero.

Para hacerlo, deben fortalecer la protección legal de esos trabajadores, mejorar sus inspecciones de trabajo, investigar adecuadamente las denuncias de abuso y garantizar que las víctimas de los excesos puedan obtener los recursos adecuados.

“La creciente demanda mundial de productos pesqueros  baratos de gran  disponibilidad, en particular el salmón, el atún y el camarón, representan un factor común en la búsqueda continua de mano de obra barata en el sector”, concluyó la experta.

“Todo el mundo, incluso los consumidores, deben ayudar a mejorar la situación de los trabajadores de la industria pesquera, por ejemplo, comprando pescado cultivado o capturado localmente por pescadoresa pequeña escala/artesanales”.

Swisslatin / ONU news (02.03.2019)