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Asamblea General de la ONU. (foto de archivo: ONU/Manuel Elia)

La Asamblea General de la ONU aprobó hoy con 191 votos a favor una resolución que solicita el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Estados Unidos e Israel fueron los dos países que votaron en contra del documento, luego de que el año pasado, por primera vez en un cuarto de siglo, la misma petición no encontrara oposición, sólo las abstenciones estadounidense e israelí.

En su participación ante el pleno de la Asamblea General, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, rechazó el argumento de aislamiento en el que basara su posición el gobierno de su país en 2016.

“En tanto el pueblo cubano siga privado de sus derechos humanos y libertades fundamentales y en tanto los ingresos de Cuba fortalezcan el régimen dictatorial responsable de negar esos derechos. Estados Unidos no teme el aislamiento en esta sala ni en ningún otro lado”, sostuvo Haley.

Por su parte, al presentar la resolución, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó que el gobierno de Estados Unidos “no tiene la autoridad moral para juzgar a su país mientras comete atropellos y transgresiones de derechos humanos”. Además, recordó, “la mayor parte de los ciudadanos estadounidenses están contra el bloqueo, al igual que el resto del mundo”.

“Están solos en el tema del bloqueo a Cuba. Ignora ella [la embajadora Haley] el peso de la verdad, subestima la fuerza de una idea justa en el fondo de una cueva”, dijo.

El canciller cubano afirmó que la sanción constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de los cubanos, además de que quebranta el derecho internacional.

Tras referirse a la voluntad del anterior gobierno estadounidense de poner fin al bloqueo por considerarlo una medida obsoleta e inútil que afectaba a ambos países, Rodríguez Parilla habló de la actitud del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“En un discurso anticuado y hostil, propio de la Guerra Fría, y ante un auditorio compuesto, entre otros, por rancios batistianos, anexionistas y terroristas, el gobernante estadounidense retomó gastadas alegaciones sobre supuestas violaciones de los derechos humanos en Cuba para justificar el fortalecimiento del bloqueo”, apuntó.

Aseveró que esa política se propone volver a un pasado de confrontación para satisfacer los intereses espurios de círculos extremistas de la derecha estadounidense y de una “frustrada y envejecida minoría de origen cubano” en el estado de Florida.

Indicó que el bloqueo es el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social de Cuba y citó que de abril de 2016 a abril de 2017 causó pérdidas de más de 4.300 millones de dólares a la economía cubana.

Para concluir, el ministro advirtió que el bloqueo nunca ha funcionado ni funcionará y aseguró que el pueblo cubano no renunciará a construir “una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”.