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Amamantando durante una asamblea (Foto PAHO)

Amamantando durante una asamblea (Foto PAHO)

La OMS pide terminar con los prejuicios sociales que impiden a las madres amamantar en la calle o en los lugares de trabajo.

Hasta el 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

El tema de este año propone examinar la situación de la lactancia materna en el siglo XXI y su relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), y dentro del marco del Plan integral de aplicación sobre nutrición materna, del lactante y del niño pequeño aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud, en 2012.

La OMS insiste en la necesidad de renovar la inversión en la lactancia materna en el contexto contemporáneo. Son irrefutables las pruebas sobre sus beneficios, y siguen surgiendo nuevos beneficios continuamente.

Un comportamiento natural

El organismo considera que se necesita un liderazgo político que proteja, promueva y apoye la lactancia materna para que las madres tengan la libertad de amamantar donde sea, cuando sea a fin de obtener esos beneficios para su salud y la de sus hijos, así como para el medio ambiente y la sociedad en su totalidad.

La campaña de esta semana tiene como lema, amamanta donde sea y cuando sea, que busca transformar la lactancia materna en un comportamiento normativo y natural. Para ello es preciso derribar los obstáculos más importantes que impiden a las mujeres decidir por sí mismas si quieren amamantar y durante cuánto tiempo.

La influencia cultural

Entre estos obstáculos se cuentan la influencia de las prácticas culturales, la escasa orientación y el magro apoyo que ofrecen los hospitales y los servicios de salud.

Sin olvidar las prácticas inapropiadas de comercialización que utilizan los fabricantes y distribuidores de las preparaciones para lactantes y otros sucedáneos de la leche materna, y la ausencia de protección de la maternidad y de programas que abogan por la lactancia materna en el lugar de trabajo.

Los prejuicios

Una práctica cultural perjudicial está ligada a las presiones, tanto explícitas como implícitas, que imponen que no se debe amamantar en público. Muchas mujeres no se sienten cómodas para amamantar en público debido al ostracismo social que surge con demasiada frecuencia cuando lo hacen.

Para superar este obstáculo, las madres deben sentir el apoyo social necesario para sentirse cómodas al amamantar a su bebé cuando éste lo desee, dondequiera que esté. Sea que esté en su hogar o en público, debe sentirse cómoda para amamantarlo cualquiera sea el  sitio o el momento en que el bebé tenga hambre o necesite consuelo.

Amamantar de esta manera transmite un mensaje claro y convincente a su familia, la comunidad y la sociedad de que la lactancia materna es natural, y ayuda a reestablecer en algunos entornos, y a incorporar en otros, la lactancia materna como un comportamiento normativo de la mujer moderna.

Amamantar hasta los dos años

La  Organización Mundial de la Salud (OMS) la recomienda como modo exclusivo de alimentación durante los 6 meses siguientes; a partir de entonces se recomienda seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos inocuos.

Con la Semana Mundial se conmemora la Declaración de Innocenti, formulada por altos cargos de la OMS y el UNICEF en agosto de 1990 con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna.

Swisslatin (03.08.2014)