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Control del ébola en una aldea africana (Foto UN)

Control del ébola en una aldea africana (F. UN)

Circunscrita por ahora a cuatro países del África occidental, puede constituir un riesgo también para otros países.

Un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la semana pasada en Ginebra, que el brote de ébola, que se propaga por cuatro países del África occidental, constituye una emergencia de salud de carácter internacional.

Hasta ahora Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria, no tienen capacidad de afrontar un brote como este, por la escasez de recursos financieros y de personal sanitario, entre otras carencias.

Es “un suceso extraordinario” y puede constituir un riesgo para otros Estados, por lo que expertos consideran que una respuesta internacional coordinada es esencial para detener y revertir la propagación del Ébola.

América Latina vigilante

América Latina no corre peligro por ahora, pero tampoco está exenta si se desata la propagación global de ese virus, vista su virulencia, su modo de transmisión y de la debilidad de los sistemas de salud en los países afectados y otros con mayor riesgo de contagio.

Para la región, la OMS señala que no es necesaria una prohibición general de viajes internacionales o de comercio, aunque si deben tomarse medidas restrictivas sobre el desplazamiento de personas enfermas.

Se debe informar a quienes viajen a países afectados de los riesgos que corren y de cómo comportarse en ese contexto. La única forma de reducir los contagios y la muerte es divulgar información sobre los factores de riesgo y las medidas de protección que pueden adoptarse. La información en este caso es importante

El virus del Ebola causa en el ser humano la enfermedad homónima (antes conocida como fiebre hemorrágica del Ebola). Los brotes de enfermedad por el virus del Ebola (EVE) tienen una tasa de letalidad que puede llegar al 90%.

Murciélagos, monos y chimpancés

El virus es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona. Se desconoce el origen del virus, pero las pruebas científicas disponibles apuntan a que los murciélagos frugívoros (familia Pteropodidae) son sus huéspedes más probables.

La enfermedad afecta a personas y a primates no humanos (monos, gorilas y chimpancés). No hay tratamiento específico ni vacuna para las personas ni los animales.

Se detectó por primera vez en 1976 en dos brotes simultáneos, uno en una aldea cercana al río Ebola, en la República Democrática del Congo, y el otro en una zona remota del Sudán.

La enfermedad se suele manifestar con la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa, dolores musculares, de cabeza y de garganta, síntomas que van seguidos de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.

Swisslatin (13.08.2014)



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