Print Friendly, PDF & Email

Nastaran Fekri y Rita Butmann ofrecen un taller de informática para refugiados en la escuela ReDI de Berlín. (foto ACNUR/Gordon Welters)

Los refugiados representan más de un tercio de las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, y poseen serias dificultades a la hora de encontrar un empleo. Por ello, varios organismos internacionales han lanzado un plan para hacer frente a la situación.

El trabajo se ha convertido en uno de los entornos que conforman nuestra rutina y, en el caso de muchos refugiados, la falta de oportunidades profesionales multiplica sus problemas para integrarse en las comunidades de acogida.

Ante esta situación, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) han publicado una serie de medidas para ayudar a integrar a los refugiados en el mercado laboral.

El plan pretende mostrar que no solo los refugiados se pueden beneficiar de participar en el mercado laboral, sino que ellos “representan una oportunidad para el país de acogida por las habilidades y aptitudes que aportan”, indicó Volker Türk, el Alto Comisionado Auxiliar para la Protección.

Contratar refugiados

Los países de la Organización tienen la obligación de garantizar un acceso completo de los refugiados al mercado laboral, pero este no siempre es el caso de los que tienen un estatus temporal o están pendientes de que les concedan asilo. Además, la diversidad de entornos de los que proceden estos migrantes y la incertidumbre sobre cuánto tiempo residirán en determinados lugares dificulta la labor de encontrar trabajo.

El Plan de Acción, basado en una serie de entrevistas con empresarios, sindicatos, miembros de la sociedad civil y otros grupos interesados, presenta recomendaciones sobre cómo se pueden suplir las carencias de los empleadores con el talento de los refugiados.

Además, se anima a los empresarios a informarse sobre la legislación que atañe a la contratación de refugiados y a crear redes que favorezcan esta práctica.

La formación también constituye una parte elemental del proceso, dado que permite a los emigrantes prepararse para desempeñar determinadas tareas y, de esta forma, ser más competitivos. A su vez, esto sirve para fomentar la igualdad de oportunidades y ensalzar la situación del refugiado, que en muchos casos se ve minada por estereotipos discriminatorios.

“El Plan de Acción muestra una manera de garantizar que se aproveche al máximo el potencial económico de los refugiados, contribuyendo a su integración social y ofreciendo una situación beneficiosa para todos”, indicó Türk.

Swisslatin / ONU noticias (26.04.2018)