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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Michelle Bachelet en conferencia de prensa. (foto Swisslatin / Alberto Dufey)


Ha pasado un año desde que Michelle Bachelet asumió el cargo de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, por lo que se dirigió hoy, en conferencia de prensa, a todos los periodistas acreditados en el Palacio de Naciones Unidas de Ginebra en la que estuvo presente Swisslatin.

 
En esta intervención ella recordó su llegada al cargo. “Cuando me senté para conversar informalmente con muchos de ustedes en septiembre del año pasado, mencioné que había muchas expectativas sobre mí: algunas personas esperando mi éxito como un Alto Comisionado efectivo; otros esperando que fallase.” 
Dijo haberse, en ese instante, comprometido a participar, escuchar y asesorar a los Estados, así como a las ONG a nivel mundial y en contextos locales.
 
De hecho, me he esforzado por hacer esto, señalo ella. “Durante el año pasado, pude entablar conversaciones significativas con muchos Estados, organizaciones de la sociedad civil y otros, para escuchar realmente sus preocupaciones con una mente abierta. Creo que mis experiencias pasadas y las múltiples perspectivas que me brindan me han servido bien en este trabajo y en los intentos de la Oficina de abrir espacios para el diálogo entre los Estados y la sociedad civil”, recalcó.
 
Dijo haber visitado varios países del mundo, donde pudo apreciar de primera mano el tremendo trabajo que realizaban sus colegas sobre el terreno, al reforzar la universalidad de los derechos humanos, brindar asesoramiento y asistencia a las autoridades sobre asuntos de derechos humanos, trabajar con la sociedad civil y abogar por los derechos de los más vulnerables.
 
Pensó que no era un trabajo fácil, pero igual tuvo algunas frustraciones y temores sobre el estado de los derechos humanos en nuestro mundo actual. “Me temo que nos estamos alejando de las soluciones globales a los problemas globales debido a dos tendencias claras que nos llevan en direcciones opuestas” .
 
El mundo nunca ha estado más interconectado.
 
El impacto de las violaciones de los derechos humanos en una parte del mundo puede tener graves repercusiones regionales e internacionales en otra. Según ella.
 
“Hemos visto esto con un gran número de personas que huyen de sus países debido a conflictos armados, inseguridad, opresión política, crisis climáticas y falta de protección de los derechos económicos, sociales y culturales” Dijo sobre la actual situación del mundo
 
También se refirió a los incendios que están en su apogeo en el Amazonas, y con los casquetes de hielo derritiéndose en Groenlandia y en otros lugares.
 
“Vemos la facilidad con que los fuegos del discurso de odio, la retórica racista y xenófoba pueden propagarse a través de las redes más oscuras de Internet y abiertamente en las redes sociales”. 
 
Michelle Bachelet hizo recordar que las violaciones de los derechos humanos son asunto de todos porque pueden afectarnos a todos a un nivel muy fundamental: nuestra paz y seguridad, nuestras economías, nuestros propios pulmones dependen de la promoción y protección de los derechos humanos en lugares alejados de nuestros hogares, sin importar dónde vivamos. 
 
Desafortunadamente, la otra tendencia nos está llevando en la dirección opuesta.
 
Hablo también de la dificultad de plantear y abordar cuestiones de derechos humanos en forma concertada, porque más que nunca antes, se invoca la soberanía y las fronteras nacionales  Y los Estados de todo el mundo advierten a la comunidad internacional, incluida nosotros mismos, que no interfiera en asuntos internos. Esta es una preocupación global y una tendencia creciente.
 
“Estas dos tendencias que se mueven en direcciones opuestas parecen estar alejándonos cada vez más de las soluciones globales a los problemas globales” dijo Bachelet.
 
Hizo un llamado a todos los Estados a que se unan para trabajar en estos temas críticos de derechos humanos de manera concertada y multilateral. Los acuerdos internacionales como el acuerdo climático de París, el Pacto Mundial para las Migraciones y el Pacto Mundial sobre los Refugiados brindan asesoramiento sólido y pragmático. Y, por supuesto, la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados de derechos humanos relevantes trazan el camino.
 
Del mismo modo, a nivel nacional, he enfatizado repetidamente la necesidad de un diálogo inclusivo y significativo para generar confianza, resolver problemas aparentemente insolubles y prevenir disturbios y conflictos.
 
Hoy, en lugares con circunstancias muy diferentes, niveles de desarrollo y situaciones políticas, estamos viendo un torrente de descontento popular y protestas masivas, o su represión con la mano firme del Estado.
 
En todas las regiones: en Hong Kong, en Rusia, en Papúa Indonesia, en Cachemira administrada por la India, en Honduras y en Zimbabwe, y, por supuesto, Yemen y Siria, vemos la necesidad desesperada de diálogo.
 
Gran parte de las quejas se remontan a las desigualdades y los desequilibrios de poder. Cuando a personas de todos los ámbitos de la vida se les permite sentarse en la mesa, para discutir abiertamente su acceso a los derechos sociales, económicos, civiles, políticos y culturales, en un espacio seguro, sin temor a la represión. Concluyó la Alta Comisionada.
 
Swisslatin / Alberto Dufey (04.09.2019)