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Países
donantes y todas las agencias del sistema de Naciones
Unidas se han dado cita este miércoles en la sede de la
ONU, con el objetivo de garantizar los recursos
financieros que permitan la reconstrucción de Haití,
devastado por un terremoto el pasado 12 de enero.
La conferencia
cuenta con la presencia del Secretario General de la
ONU, Ban Ki-moon, la secretaria de Estado
estadounidense, Hillary Clinton; el presidente de Haití,
René Preval; y el ex mandatario Bill Clinton, enviado
especial de la ONU para el país caribeño, entre otras
personalidades.
Más de cien países anunciaron su participación, entre
ellos los principales donantes para la causa haitiana:
Brasil, Canadá, la Unión Europea, Francia y España. La
meta de la Conferencia es recaudar 3.900 millones de
dólares para la primera fase de recuperación y
construcción, calculada en 18 meses.
Según una evaluación hecha por el gobierno haitiano con
asistencia internacional, el país isleño precisa de
11.500 millones de dólares para reconstruir los sectores
productivos y de servicios, además de la infraestructura
y el medio ambiente, todos devastados por el terremoto.
No olvidar los Derechos Humanos
Pero no toda
será cuestión de montos, pues en víspera de la
Conferencia, varias personalidades han anunciado
condicionar la ayuda financiera a otros aspectos, como
los Derechos Humanos, y la obtención de garantías para
evitar la corrupción, o el desvío de la ayuda para otros
fines.
Sobre la
primera condición, el experto de la ONU sobre la
situación de los derechos humanos en esa nación
caribeña, Michel Forst, ha pedido prioridad a este
importante factor.
“Si
los donantes se enfocan exclusivamente en la
reconstrucción material e institucional de Haití y no le
otorgan la misma importancia a garantizar el futuro de
los derechos de todos los ciudadanos de ese país,
permitirán que se recreen las condiciones que agravaron
el terremoto de enero pasado”, advirtió.
Forst explicó
que la mano del hombre tuvo un papel clave en el
desastre con la pobreza de las políticas y el gobierno
que propiciaron una vida de pobreza extrema y vivienda
inadecuada para tantos haitianos. “La pérdida de unas
230.000 vidas a causa del terremoto del 12 de enero no
puede atribuirse únicamente a la naturaleza”, subrayó.
No repetir
la inequidad y la pobreza
“Los
responsables de la reconstrucción del país, a nivel
nacional e internacional, deben evitar que se repitan
los factores que ayudaron a perpetuar la inequidad y
pobreza rampantes, así como la violencia generalizada”,
enfatizó el experto.
“La asistencia generosa de la comunidad internacional es
definitivamente indispensable. Sin embargo, los planes y
estrategias que se delineen deben basarse en las
necesidades y derechos de los haitianos comunes de todo
el país. Estas políticas no deben ser impuestas con base
en modelos externos”, puntualizó. A su juicio, los
donantes deben promover el acceso de los haitianos a sus
derechos sociales, culturales, económicos, civiles y
políticos.
Fortalecer
las instituciones de Haití
En este
sentido se pronunció también el representante especial
interino de la ONU para Haití, Edmond Mulet, que dijo
que el principal objetivo deber ser el fortalecimiento
de las instituciones como una de las mayores prioridades
de ese país.
“La
tragedia provocada por el terremoto puede representar
una oportunidad no solamente para reconstruir Haití,
sino para fortalecer su Estado, ya que antes del sismo
sus instituciones eran muy frágiles”, dijo.
Responsabilidad internacional
“No debemos buscar pretextos para no trabajar con el
gobierno. La comunidad internacional tiene
responsabilidades en su debilidad. No siempre hemos
trabajado con el gobierno con excusas de que es
corrupto, muy débil, etc. Si no afrontamos esa situación
ahora mismo, tendremos operaciones de paz e
intervenciones internacionales en Haití durante los
próximos 200 años”, dijo Mulet.
Consideró que el marco de transparencia y rendición de
cuentas que se está estableciendo en el país ofrece
garantías para la sociedad civil, para la población en
general y para la comunidad internacional.
Swisslatin
(31.03.2010)
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