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El flagelo de la desnutrición que ha alcanzado la cifra
histórica de 1.020 millones de personas mal alimentadas
en el mundo se puede regularizar de la misma manera como se ha fijado un marco al sistema financiero
internacional, señaló Eric Sottas, integrante del
Observatorio del Derecho a la Alimentación.
Al presentar el segundo informe de seguimiento de los
compromisos asumidos por los Estados ante la Cumbre
Mundial de la Alimentación de reducir a la mitad el
número de personas crónicamente desnutridas al 2015, el
informe del Observatorio constata que la mayoría siguen
sin cumplirse.
Cinco fallas de gobernanza
El informe endosa la responsabilidad a los gobiernos que
han sido incapaces de promover políticas nacionales,
enumerando cinco razones de esta falta de gobernanza a
la seguridad alimentaria mundial.
La primera es "la falta de una visión más holística
acerca de las causas de la inseguridad alimentaria, más
allá del incremento de la productividad agrícola; las
fallas de la gobernanza global, fallas en la forma de
trabajar en áreas que tienen un impacto en la
alimentación, falta de seguimientos de los compromisos
adquiridos por falta de rendimiento de cuentas y
insuficiencia de las estrategias nacionales".
El rol de las trasnacionales de la alimentación
Al ser consultado sobre el rol de las empresas
multinacionales, en este reparto de responsabilidades
que el informe hace recaer esencialmente en los
gobiernos, Eric Sottas insistió en que estos pueden remediar la situación si existe voluntad
política para hacerlo, recurriendo a mecanismos como la
Reforma Agraria o una mayor distribución de las tierras
cultivables.
“Pero en el caso de los que Estados sean políticamente
débiles, corresponde a los organismos internacionales de
asumir las tareas para el cumplimento de derecho a la
alimentación de sus pueblos”.
“Al igual que los organismos internacionales
consiguieron regular el sistema financiero
internacional, fijando nuevas normas, mayor control y
transparencia, es posible también regular el problema de
la alimentación”, dijo.
Una cuestión de voluntad política
A su juicio sería más fácil que controlar el sistema
financiero, que es volátil y con complicados mecanismos, que la alimentación, que puede controlarse
en los países de producción y en el seguimiento de su
distribución y comercialización. Para ello es necesario
que exista voluntad política de respetar las normas de
derecho existentes y vigilar que se apliquen” subrayó.
El Observatorio agrupa a una coalición de ONG
internacionales, entre ellas, la alemana “Pan para el
Mundo”, la holandesa ICCO, y FIAN Internacional, pero
también participan organismos relacionados con los
derechos humanos, como la Organización Mundial contra la
Tortura (OMCT), Derechos y Democracia, la Plataforma
Interamericana de Derechos Humanos y Democracia, y la
Red Africana por el Derecho a la alimentación.
El objetivo que las agrupa en el Observatorio, es
realizar un monitoreo permanente de las políticas
estatales e intergubernamentales en el contexto de sus
obligaciones en torno a la realización del Derecho a la
Alimentación.
El segundo informe presenta la situación en Brasil,
Guatemala, Nicaragua, Uganda, Zambia, Kenia, Camboya y
Benin. También analiza temas como el precio de los
alimentos, su comercialización y su relación con el
respeto de los Derechos humanos.
Swisslatin /
13.10.2009
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