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12.03.2008
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Indígenas Ngöbes productores milenarios de cacao orgánico en Panamá (Foto Upac.pa)

Indígenas panameños Ngöbes benefician del comercio justo con firma helvética

Cacao orgánico producido por cooperativa de campesinos pobres es distribuido en Suiza por Pronatec.

 


Un inesperado vuelco en su situación económica están experimentado organizaciones de pequeños productores rurales de Centroamérica, luego de que sus cultivos orgánicos de cacao están siendo exportados a Suiza.

Es el caso de una cooperativa de mil 500 agricultores que produce cacao orgánico cerca del puerto de Almirante, en las regiones selváticas de Panamá, que han conseguido vender su producción a la empresa PRONATEC.

La firma suiza basada en la ciudad de Winterthur, en el cantón de Zürich, es una pequeña empresa líder en el mercado mundial de productos orgánicos e integrantes de la red del comercio justo, especializada en la producción de azúcar, edulcorantes (jarabe de penco), y de cacao y vainilla.

El resurgir de campesinos pobres

PRONATEC se interesa desde hace 3 años al cacao orgánico producido por campesinos indígenas, en su mayoría pobres que viven en la costa del Caribe, entre ellos los de la etnia Ngöbe, que viven en la región fronteriza entre Panamá y Costa Rica.

Los ancestros de estas comunidades utilizaban granos de cacao como moneda hace más de dos mil años, y lograban subsistir del comercio de este producto hasta la década de 1990, cuando los precios del cacao bajaron y una epidemia de hongos devastó grandes extensiones de plantaciones.

Ahora, gracias al aumento de la demanda mundial de chocolate orgánico y en particular a los acuerdos conseguidos con empresas que operan en base al concepto del “comercio justo”, están de nuevo regresando al cultivo del cacao.

Testimonio de un productor

El indígena ngöbe Manuel Abrigo, es uno de los 1500 campesinos organizados en la cooperativa que exporta sus granos de cacao a Suiza, y que ha conseguido elevar su nivel de vida y mejorar el nivel económico de su región.

Su predio está ubicado sobre un cerro en una zona selvática cerca de Almirante, en Panamá, ha conseguido con las exportaciones de cacao invertir en la expansión del invernadero que usa para secar los granos.

"Sembré cacao porque veía que un vecino tiene cacao y yo también quería tener más ingresos", explicó Abrigo a un periódico local que lo entrevistó acerca de su vuelta al trabajo milenario de sus ancestros, gracias al interés de las empresas de comercio justo.

La cooperativa de mil 500 productores a la cual pertenece Abrigo vende la mayor parte de su producción a la compañía suiza Pronatec, de Winterthur que vende productos orgánicos a fabricantes independientes de golosinas y chocolates en Europa.

Pronatec compra a los productores de cacao de Centroamérica para el mercado de productos con "comercio justo", concepto comercial que exige que se pague más a productores de países subdesarrollados y que se respeten las normas de producción orgánica.

También en Ecuador

La firma de Winterthur compra también cacao fino de aroma, que es apetecido por las grandes industrias chocolateras de Europa, en Ecuador.

La Asociación Fortaleza del Valle, en Calceta, que agrupa a 500 productores de cacao negocia la venta del producto con la empresa  PRONATEC. Los productores llevan sus cosechas al centro de acopio que funciona en Calceta y de esta manera ven una salida limpia de sus cosechas hasta Suiza.

Fuentes de la asociación dieron a conocer que el 2006 se exportaron a Suiza 130 toneladas de cacao fino de aroma y en el 2007 se alcanzó la cifra de 200 toneladas.

PRONATEC provee a la asociación Fortaleza del Valle de semillas, insumos químicos y un adelanto en el pago para que puedan cumplir con el proceso de siembra y cosecha, lo mismo que hacen con los campesinos panameños.

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