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Este domingo el Alto Comisionado de la
ONU para los Refugiados (ACNUR) celebra el día Mundial bajo el lema de la
“casa”, un tema que quiere reconocer el sufrimiento de más de 40 millones de
personas forzadas a abandonar su hogar en todo el mundo.
El ACNUR se ocupa de 10 millones de
refugiados, a los que ayuda a encontrar una nueva casa, donde puedan empezar de
nuevo a construir su futuro.
Se trata de los programas de
reasentamiento en terceros países, la
fórmula más utilizada ante la imposibilidad de que los refugiados puedan
regresar a sus lugares de origen en el corto plazo.
Pero también el organismo de la ONU
ayuda a la repatriación voluntaria al
país de origen en condiciones de seguridad y dignidad, así como la
integración local en la comunidad de
acogida, las soluciones duraderas a través de las cuales los refugiados pueden
volver a empezar con sus vidas.
Los conflictos perduran el
tiempo
Retornar al hogar, la mayoría de
las veces, es la solución preferida por las personas que fueron obligadas a
dejarlo todo, sin embargo, eso no siempre es posible, debido al perdurar o al
agudizarse de los conflictos, o a la existencia de riesgos para la seguridad. En
tales casos, encontrar una nueva casa, un lugar que puedan llamar de “hogar”,
donde finalmente reconstruir sus vidas, es todavía más difícil para estas
personas.
Por eso, el lema del Día Mundial
del Refugiado de este año es: “Me quitaron mi
casa, pero no me pueden quitar mi futuro”.
El mensaje del Secretario
General de la ONU
Por su parte el Secrterario General
de la ONU Ban Ki-moon subraya con ocasión del Día Mundial de los Refugiados la
tendencia inquietante: la caída del número de refugiados que pueden regresar a
casa.
En 2005, más de un millón de
personas regresaron voluntariamente a su país. El año pasado, solo lo hicieron
250.000, la cifra más baja en 20 años. Entre las razones que explican esas
cifras figuran la prolongada situación de inestabilidad en el Afganistán, la
República Democrática del Congo y el Sudán meridional.
El lema del Día Mundial de los
Refugiados de este año, «Casa», pone de manifiesto la crítica situación de los
15 millones de refugiados que hay en el mundo, más de las tres cuartas partes de
ellos en países en desarrollo, que se han visto obligados a abandonar su hogar a
causa de conflictos o persecuciones.
Ciudades de refugiados
Según Ban Ki-Moon, hoy en día, para
muchos refugiados la rapidez de la urbanización ha hecho que su nueva casa ya no
sea un campamento superpoblado a cargo de una organización internacional
humanitaria, sino un alojamiento improvisado en un barrio de viviendas precarias
a las afueras de una ciudad del mundo en desarrollo.
En esas ciudades, que siguen
experimentando un crecimiento espectacular, los refugiados figuran entre los
residentes más vulnerables. Han de esforzarse por obtener los servicios más
elementales: saneamiento, salud y educación. Los efectos de la crisis financiera
y económica mundial no hacen más que aumentar la amenaza de la marginación y la
indigencia.
Colaborar con los gobiernos
anfitriones
“Los miembros de la comunidad
humanitaria debemos adaptar nuestras políticas a estos cambios en el perfil de
las necesidades. Ello significa colaborar estrechamente con los gobiernos
anfitriones en la prestación de servicios, además de intensificar nuestros
esfuerzos en la resolución de conflictos de modo que los refugiados puedan
regresar a casa”, sostiene en su mensaje.
“En el
Día Mundial de los Refugiados, pues, reafirmemos la importancia de la
solidaridad y la distribución de la carga entre todos los miembros de la
comunidad internacional. Los refugiados se han visto privados de sus hogares,
pero no deben verse privados de su futuro”, concluye Ban Ki-moon
Swisslatin
(20.06.2010) |