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Crónica y Sociedad


La celebración de la "Escalade" en Ginebra una tradición centenaria con olor a historia y chocolate (foto archivo LDD)

El ritual de la “Escalada” perdura a través del tiempo con olor a chocolate

La marmita de sopa símbolo de la gesta independentista de la ciudad de Ginebra desde hace 407 años.

 

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Cada año entre la noche del 11 y 12 de diciembre, las calles del casco viejo de la ciudad de Ginebra se engalanan de luces y coloridos para conmemorar la "Escalade", una fiesta popular que rememora una gesta histórica que impidió la toma de la ciudad por las tropas del Duque de Saboya hace 407 años.

Este histórico acto de resistencia ocurrió entre la noche del 11 al 12 de diciembre del año 1602 y marcó para siempre la voluntad de independencia de una de las repúblicas más antiguas de Europa y cuna de la reforma religiosa en esta parte de Suiza.

Más de cuatro siglos después, los ginebrinos siguen celebrando con entusiasmo su valerosa gesta con trajes de época, desfiles con bandas de tambores y pífanos, mercadillos y sobre todo con muchas marmitas de chocolates y mazapanes.

Desafiando los primeros fríos invernales, la población de Ginebra, vestida con traje de época, se congrega para celebrar la heroica defensa de la ciudad con un gran desfile nocturno, entonando cánticos y recorriendo el casco antiguo de la ciudad con antorchas de brea.

En varios puntos del casco antiguo de la ciudad, comerciantes y asociaciones benévolas reparten platos de sopa caliente y en los hogares y restaurantes se rompen ollas de chocolate rellenas de mazapanes, el símbolo mayor de la fiesta que atrae a turistas del mundo entero.

La “Mère Royaume” un mito que perdura

Como toda fiesta, la celebración transcurre en torno a un personaje central, que en “la Escalada” es una señora madre, la “Mère Royaume” a la cual la gesta le debe el rito de la sopa y de las actuales ollas de chocolate.

La historia cuenta que durante el cerco de la ciudad, la “Mère Royaume”, un ama de casa de armas a tomar, estaba cocinando un caldo de verdura cuando se enteró del asedio. Sin vacilar ni un segundo, la mujer valerosa arrojó la sopa hirviendo a un soldado enemigo, cuando éste estaba intentando escalar por encima de la muralla de la ciudad.

El acto valeroso de la “mère Royaume” (que era nada menos que la esposa del tesorero de la república ginebrina), dio la alarma del ataque enemigo y los ginebrinos se volcaron en defensa de la ciudad impidiendo que los soldados saboyanos escalaran las murallas de la citadela.

El "marmitazo" se convirtió así en un heroico gesto de resistencia, donde los ginebrinos se defendieron con diversos tipos de utensilios, demostrando una valentía ejemplar que la historia se ha encargado de convertirla en una gesta mítica.

La marmita de chocolate

Hoy en día, la gesta se celebra por el lado profano y festivo, dejando en un segundo plano lo militar y la guerra, donde el acto central de la fiesta es el momento en que los ginebrinos proceden a romper las ollas de chocolate, (que por cierto en esos años aún no se conocía esa dulzura venida de México) ya sea en privado o en las plazas públicas.

La marmita de chocolate, que representa la olla de sopa de Mère Royame, lleva grabado en mazapán el escudo de la ciudad. La tradición establece que deben romperla el representante más joven y la persona de más edad de cada familia. De la olla emanan figuritas y golosinas de mazapán que se recogen y se saborean en un gran espíritu festivo..

Al grito de Cé qu’èlaino”

En el momento que se rompe la sopera de chocolate los participantes de la fiesta entonan las primeras estrofas del “Cé qu’èlaino”, una antigua balada que narra la gesta en el dialecto de la época, que dice en un estrofa "Que los enemigos de la república mueran de la misma manera”. (Aplastados como se rompe la marmita de chocolate).

Este ritual se realiza tradicionalmente el primer sábado correspondiente a la fecha del acontecimiento histórico y en las escuelas los estudiantes compiten en ingeniosos disfraces y discursos en el antiguo hablar ginebrino (patois francés). Un ritual que se repite cada año con el mismo ceremonial de antaño.

Atracción turística

La tradición continúa y la “Escalade” se convierte en una de las principales atracciones turísticas de esta ciudad cosmopolita y sede de numerosas organizaciones internacionales.

La marmita de chocolate se ha convertido en una demostración de arte culinario, en el cual participan célebres maestros chocolateros que compiten en gustos y tamaños de las ollas, lo que hace el deleite de los turistas, que una vez al año pueden recorrer el famoso paso " Le passage de Monetier", que sólo está abierto este día y lleva a los visitantes hacia los antiguos laberintos y fortificaciones de la ciudad que datan de la época romana.

Las compañías militares, como la de los “Vieux Grenadiers”, realizan demostraciones con armas antiguas y animan el gran desfile con antorchas. La ceremonia concluye con una gran hoguera frente a la catedral y con la degustación de la sopa humeante que recuerda a Mère Royaume, acompañada de vino caliente para olvidar el frío.

Swisslatin (12.12.2009)

 
 
 
 

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