Portal suizo de Información y Servicios

Sociedad

Rubricas
 
Inicio
Epistolario
Quinta Suiza
Latinos en Suiza
Reportajes
Economía
Ciencias
Solidaridad
Sociedad
Cultura
Genealogía
Deportes

Noticias de Agencias

Ginebra Internacional
Nosotros
 

 

Las cartas personales de Einstein muestran el lado humano del genio

Permiten conocerlo como un trabajador que luchaba por llegar a fin de mes y sufría la separación de sus hijos.

31.01.2007


Albert Einstein en Berlin con su prima Elsa Lowenthal (Foto Goennens - LDD)

 

La editorial Caltech y la Universidad de Princeton, hicieron público esta semana una selección de cartas personales de Albert Einstein a sus hijos en Suiza, que estuvieron guardadas durante casi un siglo.

La hijastra de Einstein, Margot, donó 130 cartas escritas en alemán, recibidas o enviadas por el físico a sus amigos y familiares más cercanos. Margot, que falleció en julio de 1986 en Berna, estipuló que estas cartas fueran divulgadas 20 años después de su muerte.

La correspondencia arroja una nueva luz sobre el hombre y su trabajo en ese momento de transformaciones y permiten descubrir al mayor pensador del siglo XX durante el apogeo de sus facultades.

La otra faceta del genio

Lo nuevo de estas cartas, es que permiten conocer la otra faceta del descubridor de la teoría de la relatividad, ya no como un genio triunfante sino como un trabajador que luchaba por llegar a fin de mes mientras el mundo que lo rodeaba amenazaba con caer en el caos.

Entre la correspondencia, los editores seleccionaron algunas que son previas y otras posteriores a su descubrimiento de la teoría de la relatividad. En una de ellas se lee, por ejemplo, que sus colegas científicos se comportaban en forma abominable, ya sea tratando de perjudicar su teoría o compitiendo con él para terminar de descifrar antes la teoría.

Paralelamente, Einstein extrañaba a sus dos hijos pequeños, que vivían en Suiza junto a su madre, de la que se había separado un año antes. Einstein tenía un romance por entonces con su prima, Elsa Lowenthal, con quien tiempo después se casaría. En ellas también reconoce que tenía serios apremios de dinero.

Un padre distante

Einstein era un padre y marido distante aunque exigente. Sus misivas lo muestran profundamente comprometido con su familia, en exceso por momentos, a pesar de su ausencia.

"Todas estas misivas muestran las profundas dificultades que encuentra toda familia a lo largo del tiempo. Dificultades relacionadas con la separación y el divorcio" apunta Diana Kormos Buchwald, la editora de la correspondencia de Einstein.

Para la editora, las cartas de Einstein a sus hijos, Hans Albert y Eduard, que se quedaron a vivir en Suiza, son especialmente conmovedoras. Einstein solía firmar sus cartas con la abreviatura "Adu".

Por ejemplo, a su hijo Hans Albert envió una carta premonitoria: 

"Intentaré estar contigo un mes entero todos los años de modo de que tengas un padre que esté cerca tuyo y pueda amarte. Puedes aprender de mí muchas cosas buenas que nadie más puede ofrecerte (...) En los últimos días concluí uno de los mejores trabajos que hice en mi vida. Cuando seas grande, te contaré sobre él".

El año más miserable de su vida

El año 1915, la guerra y las privaciones habían llegado a Alemania. Einstein nunca fue tan pobre y vulnerable como en el otoño, primavera y verano de ese año.

En Berlín, solitario luchaba con las ecuaciones para una nueva teoría de la gravedad. Albert Einstein, de 36 años por entonces, le escribía a un amigo en su alemán nativo: "Estoy muy excedido de trabajo".

En ese momento en que Europa se encontraba al borde de la guerra, Albert Einstein estaba en el umbral de un logro científico que cambiaría para el mundo.

Su teoría general de la relatividad, que describe de qué forma los cuerpos grandes distorsionan el tiempo y el espacio, revolucionaría las ideas sobre el mundo físico y le aseguraría vivir el resto de su vida como una persona sumamente célebre.

Caen las imágenes estereotipadas
 
Pero las cartas íntimas nos muestran otra imagen, la de un hombre que podía ser a la vez tan inseguro como exitoso y tan rencoroso como generoso.

Una imagen que se contradice con los dos clichés más populares y conocidos de Albert Einstein. Una es la del afable símbolo pacifista cuyo atemorizante rostro sonríe en los retratos de miles de universidades en el mundo.

La otra es la del genio distraído demasiado ocupado con sus pensamientos como para ocuparse de anudar los cordones de sus zapatos. Pero su correspondencia, nos permiten descubrir a un genio "pavorosamente humano".

Swisslatin /agencias

 

El CERN en Ginebra destaca también el lado humano del genio

En el año pasado, con ocasión del "Año Internacional de la Física", el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), destacó también el lado humano del genio.

“Más allá de Einstein” fue una de las últimas manifestaciones preparadas durante el 2006 en homenaje a Albert Einstein (1879-1955).

Einstein fue premio Nobel de Física en 1921 gracias a sus trabajos en mecánica cuántica sobre el efecto fotoeléctrico. 

Junto con plantear los fundamentos de la teoría de la relatividad, hay que recordar que Einstein huyó de Alemania refugiándose en Suiza, donde obtuvo la nacionalidad helvética y por último se radicó en Estados Unidos.

Inventor de refrigeradores

Por otra parte, también con ocasión de la celebración de los 50 años de la muerte de Albert Einstein y a un siglo en el que Einstein formuló la teoría de la relatividad, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), recuerda el lado inventor del físico suizo.

Uno de sus primeros inventos, fue un refrigerador, cuyos planos y patentes se encuentran inventariados en los archivos de esta organización internacional con sede en Ginebra.

La contribución más destacada de Einstein a la ciencia no necesita más comentarios por parte de la OMPI, que le rinde un homenaje en su revista oficial. Sin embargo, es menos conocido que Einstein fue inventor, con muchas patentes a su nombre.

Entre otras invenciones, Einstein y su discípulo Leó Szilárd, motivados por la muerte de una familia como consecuencia de las emisiones tóxicas de un frigorífico de gas, patentaron nuevos tipos de refrigeradores.

La venta de los derechos de patente a empresas como Electrolux en Suecia permitió el sustento económico de Einstein y Szilárd durante algunos años.

Sin embargo, el frigorífico de Einstein nunca llegó a comercializarse, en gran medida a consecuencia de la depresión económica de la época y de la invención de los clorofluorocarbonos. 




 

© Swisslatin 2005

 

Sitio configurado para una pantalla 800x600

Webmaster