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Leyendas y huevos de chocolate animan la Semana Santa

Con huevos y conejos de chocolate, los suizos reviven antiguas leyendas paganas.

 


Los huevos de chocolate dominan la celebración de Semana Santa (Foto LDD) 

 

A pesar de que Suiza es un país cristiano, durante Semana Santa resurgen los ritos de la época pagana, como los conejos y los huevos (ahora en chocolate) símbolos de la grandiosidad procreadora de la naturaleza. No era por nada, en esta época del año adviene la consagración de la primavera.

El despertar de la naturaleza

De esta forma, millones de conejos y huevos de chocolate invaden las tiendas suizas para recordar de manera inconsciente a sus ciudadanos, que otrora, la celebración de la Semana Santa y de la Pascua, no era otra cosa que un homenaje al despertar de la naturaleza.

Por eso es muy habitual dibujar y regalar huevos pintados con colores vivos, una tradición muy antigua ligada a la llegada de la primavera, temporada que en las gallinas suelen ponerse cluecas.

Consumo récord de chocolates

Los huevos y conejos de chocolate son prácticamente los únicos símbolos de esas celebraciones religiosas -además de dos días de vacaciones- que se perciben en un país que ostenta el récord mundial de consumo de ese producto, con 11,6 kilos por persona al año.

Se calcula que durante la Semana Santa, el consumo medio de chocolate entre los suizos aumenta y casi alcanza el medio kilo por persona.

Poncio Pilato presente en Lucerna

Pero el sincretismo lograría también con el tiempo imponerse en las comarcas católicas, como es el caso de una antigua leyenda relacionada con una cima alpina que recibió el nombre de Pilatus.

Cabe recordar que durante muchos siglos, las cumbres alpinas carecían de nombres, pues eran designadas solamente como desolados lugares habitados por demonios y malos espíritus.

La cima de Pilatus, que domina la población suiza de Lucerna, recibió precisamente su nombre por Poncio Pilato, el gobernador romano de Judea que presidió la crucifixión de Jesucristo y luego se suicidó, tras ser encarcelado.

Su espíritu ronda aún en la montaña

Según la leyenda local, cuando los romanos trataban de arrojar el cadáver de Pilato al río, se desencadenaba una intensa tormenta que no cesaba hasta que sacaban el cuerpo. Finalmente, llevaron el cadáver a la cima de una montaña aislada de Suiza, por entonces conocida como Frakmont, y lo dejaron en un lago oscuro.

Pero Pilatos siguió causando inconvenientes. Las autoridades de Lucerna prohibieron el ascenso a la montaña hasta el siglo XVI y los pobladores aún lo responsabilizan por las tormentas que castigan el área.

Lugar de peregrinaje

"Sólo una vez al año, el Viernes Santo, Pilatos se deja ver, durante la Pasión, sentado en una silla en medio del Lago Pilatus, con cabello gris y la toga morada de un juez", indica la página en la internet de Pilatus-Bahnen, el ferrocarril que llega hasta la cima de la montaña.

Desde entonces, este lugar se ha convertido en un lugar de peregrinación y de vacaciones, para muchos turistas que acuden con sus huevos y conejos de Pascua. Los más fervientes aprovechan para hacerlos bendecir, en un momento de recogimiento en el interior de las iglesias.

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Huevos pascuales y gallinas encerradas

Antiguamente para esta época del año la abundancia de huevos era tan grande que los campesinos acudían a los mercados para venderlos. Pero una epidemia, tal vez comparable a la conocida gripe aviar de hoy, obligó a las autoridades suizas a prohibir la venta y consumo de huevos crudos.

La única forma de comercializarlos y consumirlos autorizada, fue cocidos y duros. Desde entonces comenzaron a ser pintados (para conmemorar los colores de la primavera) y después con la llegada del chocolate a Europa, fueron poco a reemplazados por este sabor, símbolo también del amor.

Cuando las epidemias pasaron, los huevos cocidos y duros volvieron a los mercados. También las ferias de huevos frescos...Hasta que de nuevo, apareció otra epidemia, esta vez la gripe aviar.

En efecto, este es el primer año que las gallinas de Suiza están encerradas en la época de la Pascua, ya que se ha prohibido su permanencia al aire libre por temor a que se contagien del mortal virus de la gripe aviar que puedan portar las aves migratorias.

Hasta el momento, en Suiza se ha confirmado el hallazgo de cuatro aves portadoras de la cepa H5N1, la variante más patógena de la gripe aviar, aunque se han detectado hasta 32 animales con el virus H5.

En cualquier caso, las autoridades helvéticas aseguran que no se ha detectado ningún descenso en la venta de huevos, al contrario de lo que sí ha ocurrido con la carne de pollo, por ejemplo. Pero aumentaron las ventas de los conejos y huevos de chocolate, nada extraño, en un país que le rinde culto.


 




 

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