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MBT es la abreviatura de
“Masai Barefoot Technology” un calzado para caminar que fue creado
por el diseñador suizo Karl Muller hace ya 6 años, pero que
bruscamente saltó este año al primer plano mercantil, luego de que
expertos le descubrieron una serie de virtudes.
Este zapato que tiene un aspecto
feo y más conocido como "masai", ha sido redescubierto por
especialistas que lo vocean ahora como una panacea para varios males:
alivia el dolor de las articulaciones, ayuda a tonificar el abdomen y,
como colofón, supuestamente ayudaría a acabar con la celulitis.
De acuerdo a los cánones de
la moda
El calzado, que tiene un precio
a partir de 90 francos aproximadamente, habría desaparecido en la
historia ortopédica suiza de no ser por la obsesión por mostrar una
buena figura física, que caracteriza a la sociedad de nuestros días.
El diseño fue desarrollado y
lanzado al mercado hace seis años por Karl Müller, ingeniero suizo y
ex atleta que trataba de superar su propio dolor de pies y espalda. En
su vida de deportista sufrió varias lesiones en el tendón de Aquiles
y en la espalda.
Por ser quizás su creador un ex
deportista, en su camino a las tiendas de zapatos, el MBT adquirió
reputación de ser un "entrenador personal."
Este ingeniero biomecánico del
cantón de Berna pensó en un calzado médico que simulara el esfuerzo
de caminar descalzo en tierra suave, y por tanto redujera el choque
que se produce cuando el cuerpo transita por el pavimento. Es decir,
como lo ha hecho por milenios la gente de sociedades agrícolas de los
países en desarrollo...
Instalada en el cantón de
Berna
Karls Müller fundó la compañía
Swiss Masai en Roggwil, que se convirtió en la casa matriz de este
calzado que ahora tiene representaciones en todo Europa y en los
Estados Unidos. Amplió su gama de calzados (zapatillas, sandalias,
zapatos, botines, etc.).
La suela multilaminas, diseño exclusivo de los MBT,
transforma las superficies duras y lisas por las que caminamos cada día
en superficies suaves e irregulares. Recreando la forma de caminar con
los pies descalzos de nuestros antepasados.
A diferencia del calzado convencional que solo amortigua y
recubre el pie, el revolucionario diseño de los MBT desafía a la
planta del pie y a los músculos para que trabajen y mantengan el
cuerpo erguido.
Ventajas no comprobadas
Todas las afirmaciones sobre sus
ventajas no están comprobadas. Pero la publicidad se ha encargado de
difundir sus virtudes basados en opiniones de ortopedistas y médicos
especializados en el seguimiento corporal de sus clientes.
No deja de ser, ya que la idea
general que la publicidad vehícula es intrigante: zapatos planos para
tener un cuerpo duro, plano gracias a tenis curvados en la parte
inferior que hacen que los músculos trabajen más.
La tribu masai
Y no es todo, la firma helvética
ha logrado algo más que un puro efecto de moda. Convirtió a los que
calzan sus productos en miembros de "la tribu masai", que se
auto define como planetaria.
Calzar
por ejemplo zapatillas masai es bueno para esculpir las pantorrillas y
eliminar los centímetros de más, como también kilos. Hace tres años,
las afirmaciones sobre el poder de este calzado para reducir la
celulitis elevaron las ventas en la capital de Inglaterra y ahora
sucede lo mismo en los Estados Unidos.
Y
para que no queden dudas de las ventajas médicas, Karl Müller tiene
el apoyo de especialistas en medicina deportiva, como
la doctora Laura Stewart que trabaja
para el departamento ortopédico de Edinburgh Royal Infirmary. Su
estudio afirma en el caso del modelo deportivo:
“Los
zapatos con suela en "balancing" son utilizadas para
prevenir úlceras o roturas del tejido de la piel en los pies de
neuropáticos o diabéticos (distribuye la presión en la dirección
opuesta) pero sólo son utiles si el paciente es susceptible a fricción
de la piel en la parte lateral del pie y de los dedos del pie. Si el
problema es básicamente de la parte posterior del pie, las zapatillas
MBT pueden también ser útiles”.
Los
zapatos parecen modelos deportivos, pero tiene más sentido pensar en
ellos como equipo de ejercicio.
Swisslatin
/ L. Hales
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