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Europa no sólo dispone de los mayores viñedos del planeta, sino que además es el
continente con mayor consumo de alcohol entre los adultos, revela un estudio
conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europea.
Los europeos mayores de 15 años consumen un promedio de 12,5 litros de alcohol,
una cantidad superior a la de cualquier otra parte del mundo, lo que no
significa necesariamente hablar de alcoholismo.
Efectos para la salud pública
No obstante, la directora regional de la OMS para Europa, Zsuzsanna Jakab,
indicó que esa cifra duplica la media mundial de ingesta alcohólica y señaló
como un hecho negativo, el efecto de este hábito en los sistemas de salud
pública.
Especialmente se refirió al peso que este hábito implica en el peso de los
presupuestos públicos, pero que a su juicio podría evitarse con la adopción por
parte de los gobiernos de prácticas adecuadas en la gestión de las políticas de
salud, especialmente la prevención.
Europeos del Este y del Centro los mayores bebedores
El estudio de la OMS divide Europa en cuatro subregiones entre las cuales se
registran diferencias: los países del este y el centro consumen 14,5 litros de
alcohol por año, mientras que en la zona nórdica el consumo es de 10,4 litros
anuales.
También presenta los indicadores de “consumo peligroso” –como la proporción de
alcohol consumido sin alimentos, beber en lugares públicos y beber sin control
–, una lista encabezada por el este y el centro de Europa seguida muy de cerca
por los nórdicos. Estos más adeptos a beber sin control.
Mayoría son hombres
Las muertes relacionadas con el alcohol en Europa en 2004, el registro final más
reciente, fueron de 57 hombres y 15 mujeres por cada 100.000 habitantes.
La OMS subraya además el daño que causa el consumo de alcohol a terceras
personas y cifra en 5.500 los hombres y 2.000 las mujeres muertos en 2004 por
incidentes relacionados con alguien que había bebido.
Entre las políticas recomendadas para desalentar la ingesta de alcohol, el
informe destaca el aumento de los impuestos, las restricciones a la publicidad y
una menor disponibilidad de las bebidas alcohólicas.
También se recomiendan campañas educativas, como beber con moderación y un rol
más activo de profesores y especialistas en temas de salud.
Swisslatin (01.04.2012) |