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Apenas
levantada la polémica alerta mundial de pandemia del virus H1N1, la OMS enfrenta
otra alerta, esta vez menor, pero no menos importante, relacionada con la
reciente identificación de un nuevo gen que hace que algunos tipos de bacterias
sean sumamente resistentes a casi todos los antibióticos.
La
situación motivó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se decidiera a
recomendar medidas para controlar el problema, luego que un artículo publicado
por la revista Lancet alertó sobre la resistencia que limita las opciones para
tratar las enfermedades causadas por esos microorganismos.
Poner fin a la venta de medicamentos sin recetas
La OMS recomendó a los gobiernos que tomen medidas de control y prevención que
incluyen el uso racional de antibióticos y que pongan fin a la venta sin receta
de estos medicamentos.
Asimismo, sugirió estar alerta al problema de la resistencia antimicrobial y
cumplir estrictamente las medidas de prevención y control de enfermedades,
particularmente en las instalaciones médicas.
Las bacterias han desarrollado
diferentes mecanismos de resistencia para sobrevivir la presencia de
antibióticos.
El proceso de resistencia
Especialistas explican que uno de
los mecanismos más eficientes y más utilizados por las bacterias es la síntesis
de enzimas que inactivan los antibióticos. La producción de estas enzimas se
debe generalmente a transferencia horizontal, donde los genes son adquiridos de
otras bacterias.
Esto se refiere a la transferencia
de genes de bacterias de la misma o de diferentes especies o géneros, y se
diferencia de la transferencia vertical de genes, que es la transmisión de un
gen de una generación a otra.
Explicación científica
El hecho de que cada vez haya un
mayor número de bacterias patógenas con resistencia a antibióticos se debe a la
eficiente transferencia horizontal de genes de resistencia entre bacterias.
Algunos de estos genes de resistencia se usan en la construcción de organismos
transgénicos.
Para elegir los genes de
resistencia, se ha usado aquellos antibióticos que ya no son empleados como
medicamento humano, porque ya hay cepas de bacterias infecciosas con resistencia
al mismo, por ejemplo la penicilina G.
Una mutación en el gen es capaz de
inactivar la acción de otro grupo de antibióticos: las cefalosporinas. La
transferencia de resistencia de estos antibióticos, que son los más comúnmente
recetados para una serie de infecciones, puede generar problemas serios de salud
pública.
Genes de resistencia ya
conocidos
Otros genes de resistencia a un
grupo de antibióticos pertenecen a la familia de los aminosides tales como la
kanamicina y geomicina. Aunque estos antibióticos no son recetados con
frecuencia, debido a sus efectos colaterales, si ocurriera una mutación en estos
genes, puede desarrollar resistencia a la amikasina, en la bacteria huésped.
Este antibiótico es recetado para combatir las nuevas cepas resistentes del
Bacilo de Koch, causantes de la tuberculosis.
Plantas transgénicas en causa
Según algunos expertos, los casos
antes mencionados de resistencia a los antibióticos han sido comprobados en las
plantas manipuladas transgénicamente, como es el caso del gen que resiste a la
estreptomicina y a la espectinomicina, aunque esta última es usada únicamente en
la cura de la gonorrea, el uso de la estreptomicina es muy alto.
En conclusión, algunos expertos
“anti transgénicos” aseguran que el mayor riesgo del uso de genes de resistencia
a antibióticos como marcadores genéticos para construir nuevas plantas
transgénicas estaría facilitando el desarrollo de resistencia a antibióticos en
bacterias patógenas, por medio de transferencia horizontal de genes.
Sobre esto último, la OMS no se ha
pronunciado aún y tampoco ha precisado más detalles acerca del nuevo gen
resistente a los antibióticos.
Swisslatin
(21.08.2010) |