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La
Asamblea Mundial de la Salud insta a los responsables gubernamentales a
establecer nuevos límites a la publicidad de alimentos no saludables dirigida a
los niños, como parte de un llamamiento mayor a detener la epidemia mundial de
enfermedades no transmisibles.
El llamamiento tiene su base en una resolución aprobada durante la pasada
Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra durante la cual los
líderes de salud expresaron inquietud sobre las crecientes tasas de sobrepeso y
obesidad.
La obesidad es
citada entre los factores de
riesgo más importantes de las enfermedades no transmisibles como la diabetes,
las cardiopatías y el cáncer y se le relaciona con el consumo de alimentos ricos
en grasas, azúcares y sal.
Obesidad en países en desarrollo
Según la OMS unos 42 millones de niños menores de 5 años tienen exceso de peso o
son obesos, y más de 80% de estos niños viven en países en desarrollo, e insta a
los gobiernos, a la sociedad civil y a los asociados del sector privado a
trabajar en conjunto para reducir el efecto negativo para los niños de la
publicidad de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal.
Diversos estudios indican que la publicidad de alimentos dirigida a los niños es
generalizada a nivel mundial y que en la mayoría de casos se trata de alimentos
ricos en grasas, azúcares o sal. Varios países ya han introducido políticas y
legislación para restringir este tipo de publicidad y algunas empresas de
alimentos del sector privado han adoptado medidas voluntarias para reducir esta
publicidad.
Responsabilidad de los gobiernos
Los ministros participantes en la reciente Asamblea Mundial de la Salud
consideró que los gobiernos están mejor posicionados para promover metas de
salud poblacionales e instó a los Estados Miembros de la OMS a adoptar un plan
integral o progresivo para restringir la publicidad de alimentos no saludables.
La
Asamblea además precisó que los países deberían prohibir la publicidad de este
tipo de alimentos en las guarderías, las escuelas y los consultorios de salud
familiar e infantil.
En el
marco de la recomendación se insta a los gobiernos a realizar un seguimiento
sobre las políticas que abordan la publicidad nacional e internacional para
medir la repercusión sobre el consumo de alimentos no saludables.
La
industria alimentaria debe poner su parte
Los
responsables nacionales de salud pública, deberán definir los grupos etarios,
lugares, horarios y tipos de alimentos para los cuales la publicidad dirigida a
los niños debe restringirse.
No
obstante, una buena parte de responsabilidad le corresponde a la industria
alimentaria mundial, que comercializa y produce ese tipo de alimentos no
saludables, que en el lenguaje común se le conoce como “comida chatarra”.
Swisslatin
(25.06.2010) |